El agua del socavón
En el caso de la minería, la relación con el agua se puede observar desde dos aspectos: como actividad demandante de ésta y como emisora de efluentes que pueden contaminar las fuentes naturales del líquido. En el caso peruano, el conflicto entre la minería y el uso del agua ha sido recurrente, a pesar que el porcentaje usado sobre el total disponible del recurso es considerablemente bajo: un 2% de las extracciones en ríos, lagos y demás espacios acuíferos, de acuerdo con el Banco Mundial -un volumen muy reducido en comparación con el 70% empleado por la agricultura, por ejemplo-. Sin embargo, la ubicación de los yacimientos y la influencia en el caudal de las cuencas hacen que la minería influya en el ciclo hidrobiológico de las zonas donde se encuentra. De ahí la importancia de que las empresas mineras pasen a generar activos ambientales para el cuidado y reserva del agua. En algunos casos, las empresas mineras cuentan con reservorios propios. Por ejemplo, Minera Yanacocha tiene el Reservorio San José, antiguo tajo convertido en fuente de agua con una capacidad de 6 millones de m3 de agua tratada. En Tintaya, Xstrata minimiza el consumo de agua fresca: el 80% del total consumido corresponde a agua recuperada de las presas de relave. En esa línea, podrían enumerarse varios casos más, ya que las buenas prácticas de manejo de recursos en el sector son, justamente, las que establecen diferencias entre minería antigua y moderna.
0 comentarios
Normas de uso:
Esta es la opinión de nuestros lectores, no de PERUeconomico.com
No está permitido dejar comentarios contrarios a las leyes peruanas o injuriantes
Su comentario no debe exceder los 1500 caracteres