En medio de la incertidumbre del 2009, muchos directorios y gerencias se preguntan qué hacer con todo lo ganado el año pasado
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Por Gonzalo Carranza
S/.1,335 millones. S/.73 millones. S/.15 millones. S/.112 millones. S/.293 millones. S/.2,257 millones. S/.56 millones. S/.21 millones. S/.520 millones. S/.599 millones. Las cifras que acaba de leer no son los últimos pozos de la Tinka, ni las pérdidas del más reciente fraude financiero, ni las recaudaciones de Slumdog Millionaire después de ganar el Oscar. Los millones de soles listados representan las utilidades netas reportadas a Conasev al cierre del 2008 por 10 empresas líderes peruanas en diversos sectores: el BCP, Cementos Pacasmayo, Centros Comerciales del Perú, Corporación Aceros Arequipa, Gloria, Minera Barrick Misquichilca, Owens-Illinois Perú, Supermercados Peruanos, Telefónica Móviles Perú Holding y Scotiabank Perú, respectivamente. Sumadas, estas 10 compañías acumulan un pozo de casi de S/.5,000 millones en utilidades. Más de US$ 1,800 millones buscando destino.
La lista citada sólo incluye empresas cuya utilidad creció el año pasado. Obviamente, ése no fue el caso en todas las compañías o sectores. La volatilidad en los precios de las materias primas afectó la rentabilidad de muchas firmas, ya sea por el lado de sus ingresos, como en el caso de empresas mineras y de hidrocarburos, o por mayores costos, como muchas firmas de consumo masivo y de construcción. No obstante, incluso en aquellas que vieron su utilidad reducirse, las cifras finales fueron mayoritariamente positivas, así que al llegar enero del 2009 también cuentan con ganancias respecto de las cuales deben tomar una decisión.
Guía de destinos
Las utilidades que genera una empresa pueden utilizarse para cumplir diversos fines. El primero de ellos es atender el apetito financiero de sus accionistas. “La distribución de utilidades es una de las maneras de justificar la inversión en una empresa”, apunta Sergio Koremblit, socio líder de consultoría de PricewaterhouseCoopers (PwC).
Un buen retorno en forma de dividendos incluso puede beneficiar al accionista en términos de obtener mayores ganancias de capital. “En condiciones normales, en mercados de valores profundos la distribución de utilidades y la recompra de acciones se deben traducir en un aumento del valor de la acción”, afirma Rodrigo Prialé, director gerente de Gerens. “Pero en momentos como los actuales, en esos mercados de valores profundos, con la gran incertidumbre existente, los que predominan como determinantes del precio de una acción no son los fundamentos de la empresa, sino las expectativas de los agentes, las cuales son muy negativas”, añade el ejecutivo.
Ahora bien, otro posible destino de las utilidades es la reinversión, ya sea para asegurar la continuidad del negocio como, en muchos casos, para expandirlo. “Así como algunas empresas consideran conveniente distribuir más dividendos, otras reinvierten en proyectos internos, en comprar otras empresas o en instrumentos financieros”, explica Prialé. “Incluso, se están ampliando ventanas de reinversión con el desarrollo de nuevos sectores con mirada de mediano y largo plazo, como pesca o agroindustria”, acota Koremblit.
Finalmente, una última gama de destinos se relaciona con la sostenibilidad financiera del negocio. Así, las utilidades podrían utilizarse para aminorar la carga financiera de una empresa –por ejemplo, mediante prepagos de deudas– o, simplemente, se podrían invertir en instrumentos sumamente líquidos, de manera que se vuelvan parte de la caja de la empresa y permitan a ésta márgenes de maniobra más amplios en caso de restricciones de liquidez y de crédito.
¿Cuál es el mío?
La decisión de qué destino darle a las ganancias del 2008 viene siendo tomada por gerencias y directorios de todo tipo de compañías. Pero, como comenta un director de varias importantes empresas que conversó con Perú Económico, hoy las reuniones de directorio no reflejan el ánimo jubiloso de quien hizo más dinero que nunca. “Los ánimos son de mucha preocupación, pues no se sabe qué podrá pasar este año”, afirma. Incluso, se sabe que muchas compañías no vienen operando con presupuestos establecidos para el 2009, sino tomando decisiones de gasto y de inversión sobre la marcha. “Las empresas están siendo más cuidadosas en cada decisión que toman”, refiere Koremblit.
“Cuando uno prevé un año más complicado en ventas, como será el 2009, lo razonable es tener liquidez”, sentencia otro director de varias grandes compañías consultado por esta revista. En ese sentido, parecería que una primera parada para las utilidades sería justamente la intención de engrosar la caja.
De hecho, para uno de los directores consultados, si bien la reducción de la carga financiera puede parecer más rentable en la medida en que se reduce un pasivo con tasas que pueden estar entre 10% y 12% en lugar de adquirir un activo que puede pagar menos de la mitad, al final la diferencia a favor de mantener el dinero “en el bolsillo” es el seguro que le brinda a la empresa para afrontar la incertidumbre. Así, esa reserva puede ayudar en las buenas (por ejemplo, al presentarse una oportunidad de expansión) o en las malas (como un ajuste en líneas de crédito sensibles).
Justamente el aprovechar oportunidades de crecimiento puede ser el segundo fin al que se destinen las ganancias del 2008. “El gran cambio que uno ve cuando crisis como ésta se terminan es que surgen nuevos líderes que aprovecharon la parálisis de sus rivales”, afirma uno de los directores citados. ”Probablemente todas aquellas empresas que inviertan sus utilidades en mejorar su competitividad enfrentarán mejor la nueva coyuntura económica”, sostiene Prialé.
Y, en ese punto, muchas compañías locales gozan de ventajas frente a sus rivales extranjeras, las cuales no sólo están paralizando proyectos de inversión, sino que además están pidiendo a sus filiales que repatríen sus utilidades, con lo cual éstas ya no quedan disponibles.
Así, lo que viene ocurriendo en el retail puede volverse prueba de estos vaticinios: son las empresas del grupo local Interbank, como Real Plaza, Supermercados Peruanos y Tiendas Peruanas (matriz de lo que será la nueva tienda por departamentos Oechsle), las que tomarán el liderazgo de inversiones este año, mientras que las chilenas Cencosud, Ripley y Falabella reducirán sensiblemente su ritmo de expansión.
En el sector financiero también se viene dando una recapitalización importante de las utilidades del año pasado, mediante la cual los bancos y demás entidades están logrando mantener ratios de apalancamiento considerablemente holgados. Éstos serán fundamentales durante el 2009 para mantener la expansión del crédito y de otros servicios –aun cuando sea a tasas menores de las vistas en los últimos tiempos–.
Sin embargo, para uno de los directores citados, existen sectores que no soportarían una reinversión de utilidades, como el minero y el de hidrocarburos, debido a los bajos precios actuales de los commodities.
Además, se debe tomar en cuenta un factor extra: la mencionada presión del accionista por rentabilizar su inversión. Ése es el caso de las matrices extranjeras, atribuladas en sus propios mercados, pero también de inversionistas locales que han visto mermado su patrimonio ante las pérdidas de los otros componentes de su portafolio de inversiones.
“Muchas empresas han tenido importantes rentabilidades en estos años de crecimiento, pero éstas no necesariamente han sido líquidas”, puntualiza Koremblit. Por ejemplo, el accionista que invirtió US$100 en acciones no necesariamente se llevó al bolsillo el 20% de rentabilidad anual que pudo tener la empresa en los últimos años si aquélla se reinvirtió en su totalidad. Y, en un contexto de mercados bursátiles deprimidos, puede que esas inversiones tampoco estén produciendo ganancias de capital. “Si el accionista liquidara su posición hoy, sería igual a haber puesto un plazo fijo a 0% de interés”, apunta el ejecutivo de PwC.
No obstante, el propio Koremblit señala que las empresas locales han mostrado un buen equilibrio entre la presión por mantener y acrecentar los flujos de negocio mediante la reinversión de utilidades, por un lado, y la de reconocer la inversión de los accionistas mediante el reparto de dividendos, por el otro. “Ésa ha sido una de las claves de la solidez del país en este momento”, sentencia el ejecutivo.
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