#

La historia que no fue

Jauja, ciudad capital

Edición de r 2009

<!-- @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } -->

¿Cuál habría sido el destino del país si la capital se hubiera mantenido en los Andes y no en Lima?

<!-- @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } -->

Foto52_col2

Ampliar imagenPor José Ragas*

*Historiador y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú  

 

 

A manera de homenaje a Lima luego de su 472 aniversario, vamos a descargarla momentáneamente de la responsabilidad de haber sido la capital del país y trasladar dicho peso a otra ciudad. La historia comienza en octubre de 1533, cuando las huestes de Pizarro salieron de Cajamarca tras ajusticiar a Atahualpa y, luego de llegar al Valle del Mantaro, fundaron la ciudad de Jauja. No obstante, en abril del año siguiente, Pizarro retornó al valle y fundó por segunda vez la ciudad con el propósito de darle un estatus más importante que el de una simple plaza militar. Una serie de razones llevaron al conquistador a desistir de su empeño, pero este dato es irrelevante para nuestros propósitos. La ubicación de la capital en el centro del país significaría un reordenamiento de los espacios regionales y su rol dentro del sistema económico nacional. Las dinámicas regionales, además, habrían cambiado con los siglos, produciéndose reacomodos y adaptaciones según la capacidad productiva de cada espacio.

Ampliar imagen Primer impacto La región central era la más privilegiada del virreinato y de la república, no sólo por su posición estratégica, sino también por la concentración de diversos recursos: minas en Pasco, ganadería y agricultura en el valle y una genética predisposición al comercio por parte de sus pobladores. El agotamiento del yacimiento de Potosí y la pérdida de impulso del mercado interno por la plata proveniente del sur andino llevaría a desarrollar las minas de Pasco y Hualgayoc, marcando una nueva etapa de crecimiento en la economía del virreinato, la cual se interrumpiría por los desórdenes de las luchas caudillistas. Visionarios como Francisco Quiroz viajarían a Europa a conseguir el dinero necesario para proseguir la explotación argentífera y, ya superado el estancamiento económico, este empresario nacido en Pasco en 1798 habría sido presidente con el respaldo del partido político que él fundó, el Club Progresista. Hacia mediados del siglo XIX, con la incorporación del Perú a la economía capitalista global, ya tendríamos un perfil más definido de los espacios regionales. El guano habría servido para dar un nuevo empuje a las actividades económicas de la región central con base en la ganadería y la minería, la cual conocería unos años más de bonanza con la plata para luego pasar a exportar metales industriales a partir del siglo XX. La región sur no habría cambiado su situación de proveedor de lanas finas al mercado mundial a través del eje Puno-Cusco-Arequipa. La costa norte tampoco habría variado su condición agroexportadora del binomio algodón-azúcar, mientras que la sierra norte despegaría a inicios del siglo XX con la modernización de las haciendas y su sorprendente giro hacia la industria láctea. La diferencia más saltante la hallaríamos en la costa central, cuya elite trataría infructuosamente de aprovechar los recursos del guano para mermar el poder de la capital por medio del financiamiento de caudillos a sueldo y de tropas de mercenarios. Tras algunas batallas, la derrotada elite limeña se habría exiliado en Londres o París, en espera de mejores tiempos. Algunos retornarían con la noticia de la guerra entre el Perú y Chile en 1879. La diversificación productiva, así como la existencia de diversos polos de producción, nos habría hecho menos vulnerable a los depósitos guaneros. El resultado de estos cambios quedaría evidenciado en un saludable eje transversal costa-sierra con acceso a la ceja de selva desde muy temprano, sin tener que esperar hasta mediados del siglo XIX, cuando Manuel Pardo “redescubriría” la importancia del valle de Jauja y la necesidad de conectarlo con la costa por los ferrocarriles.


Demografía, economía y utopía Es posible que se hubiera creado un nuevo tipo de centralismo, al margen del lugar donde estuviere la capital. El Perú –que compartiría con México la ubicación de la capital al centro del país– se parecería más a países como Colombia y su saludable descentralización en torno a cuatro ciudades: Medellín, Bogotá, Cali y Barranquilla; o a Chile, con el eje Santiago-Valparaíso equivalente al de Jauja-Lima. Pero la tensión propiciada por las diferencias regionales no exime de nuestro análisis la posible derrota de Jauja por otros núcleos más activos o dinámicos, como Arequipa, Lima o… Huancayo. De ser así, entonces habría que remitirnos al caso brasileño, donde Brasilia desplazó a Río de Janeiro. Quizá Jauja no hubiera podido llegar a albergar a los 8 millones de peruanos que viven actualmente en Lima, por lo que los anexos periféricos se habrían llenado de grupos populares de escasos recursos, conformando un cinturón de barriadas que afecta hoy a las grandes urbes. Con el crecimiento de la ciudad, los pequeños pueblos alrededor de la ciudad habrían comenzado a conectarse entre sí, del mismo modo que lo hicieron los valles de Lima durante el siglo XIX. Al no haber tenido una muralla que la circundara, el crecimiento se daría de modo más libre y con un flujo regular de los pobladores de los anexos aledaños, que satisfarían las necesidades de servidumbre de las familias acomodadas del centro urbano. Es interesante pensar qué habría pasado con los procesos de inmigración y desplazamientos internos que se llevaron a cabo desde el siglo XIX en adelante. El “desborde popular” tendría como principal fuente los campesinos llegados a las minas y que tentarían suerte en la capital ante la opción de volver a sus pueblos de origen, sobre todo después del cierre de las grandes minas por la Gran Depresión de 1930. La existencia de comunidades fuertes y campesinos independientes en la región nos recuerda el modelo farmer estadounidense antes que el de los junkers (terratenientes) alemanes, por lo que la ciudadanía impuesta desde la capital favorecería la igualdad y el predominio de la clase media, como ocurrió en Estados Unidos, y no el monopolio del poder por una elite económica, que fue lo que ocurrió en Alemania. La presencia de un pensamiento liberal, alejado de cualquier rezago de monarquismo y conservadurismo, habría contado con el apoyo de la población y el sufragio universal habría caído por su propio peso en vez de restringir la ciudadanía a la población blanca/letrada/costeña como ocurrió entre 1896 y 1931. En el ámbito social, el mestizaje entre población criolla y africana que dominaba en Lima se habría trasladado hacia un mestizaje entre población andina y blanca, lo cual no exime los matrimonios interétnicos entre esclavos –ya existentes en la sierra central y sur desde la Colonia– y posiblemente alguno que otro culí dispuesto a trabajar en las haciendas del Valle del Mantaro.
Ampliar imagenLa reivindicación de los Andes El plano cultural también ofrece un campo interesante de hipótesis. Habría un mayor reconocimiento a escritores como Edgardo Rivera Martínez, especialmente por su País de Jauja y novelas como Conversación en la Catedral o Un mundo para Julius formarían parte de las nuevas voces del interior del país. El Día de la Canción Nacional incluiría uno que otro repertorio de conjuntos afroperuanos o de los cultores de la marinera. El pío pío habría sido remasterizado en una versión chill out y el saxofón y el arpa se enseñarían en las escuelas, en donde los niños aprenderían a zapatear desde muy temprana edad. El recientemente fallecido Zenobio Dagha, impulsor del huaylarsh, ocuparía el lugar que alguna vez tuvieron Felipe Pinglo y Lucha Reyes, mientras los abanderados de la música nacional serían Eusebio “Chato” Grados y Amanda Portales. La jura de San Martín el 28 de julio de 1821 sería un episodio apenas mencionado en los textos de colegio, los que reservarían espacio para los eventos importantes: la proclamación de la independencia en la plaza de Jauja por San Martín y los notables de la localidad, y la batalla de Junín como episodio previo al desenlace de la capitulación de Ayacucho. El gran héroe nacional sería Andrés Avelino Cáceres, por su participación en la Guerra del Pacífico.

Las rivalidades regionales mencionadas anteriormente provocarían el resentimiento de las provincias. Desde la costa, es más que seguro que se habría ensalzado al poblador blanco o al litoral como sinónimo de desarrollo y modernización mientras que los indigenistas cusqueños de la primera mitad del siglo XX remontarían el origen de la nacionalidad peruana al período anterior a la Conquista, cuando el Tahuantinsuyo estaba vigente y el Cusco era su centro de poder. El altiplano puneño no habría renunciado a sus reivindicaciones separatistas en virtud de su identidad aymara.

Así, en lugar de un nacionalismo criollo tendríamos un nacionalismo mestizo/cholo, que haría del poblador andino la quintaesencia de la peruanidad. Los textos de Arguedas habrían reemplazado a los de Riva-Agüero y Belaunde, y Lima la horrible se leería con un placer que se asemejaría a la culpa ajena. La Universidad del Centro y otras más que se crearían a lo largo del último siglo organizarían mesas de debate y paneles sobre el “ser mestizo nacional”.

Estas disputas se trasladarían también al gramado, y tendríamos campeonatos con hinchas coreando por equipos regionales como el Cienciano, Alianza Lima, Universitario de Deportes, además del clásico nacional entre el Deportivo Junín y el ADT de Tarma, seguido del clásico moderno entre Deportivo Wanka y Sport Huancayo. El torneo local estaría conformado por equipos como Nación Wanka, Los Ángeles de Catalina Huanca, Concentradora Minera Corona, entre otros. Claro, también habríamos pasado un mal rato por la decisión de la FIFA de impedir que se jugaran partidos a más de 3,000 metros de altura. Y es que los 3,300 metros de la capital peruana ofrecerían un obstáculo difícil de sortear, por lo que en el remoto caso de que hubiéramos clasificado a un Mundial (en el Perú y en el mundo de la ucronía todo es posible) tendríamos que haber escogido el estadio de alguna ciudad de la costa.

También circularían muchos comentarios sobre los limeños y su debilidad ante las enfermedades que constantemente los asolan, y es casi seguro que la literatura costumbrista haría más de una mofa sobre el costeño recién llegado al Valle del Mantaro y su dificultad para sobreponerse al soroche, o del provinciano engañado ante la astucia comercial de los jaujinos y huancaínos. La imagen del limeño sofisticado, siempre atento a las novedades que traen los barcos y los extranjeros de ultramar, habría rondado el imaginario del país desde la colonia hasta por lo menos el siglo XX. Los chistes contados en las chicherías y bares también incluirían a los limeños como pedantes, insoportables o ingenuos, adjudicándoles los rasgos que el humor universal les atribuye a los gallegos y a los porteños.

El tema central

Por lo visto, la historia peruana habría sido muy distinta si la capital hubiese sido Jauja y no Lima. El mismo presidente García, en su anterior mandato, lanzó la posibilidad de mudar la capital a Huancayo. Y es que la tentación por señalar que todos nuestros problemas se habrían solucionado con el cambio de la capital debe ir acompañada de una cierta dosis de prudencia. Como hemos visto, esta posibilidad habría significado una reorientación en la conformación de los espacios regionales y con ello los procesos sociales, culturales y políticos serían distintos a los de hoy. Algunos problemas que nos aquejan ahora persistirían, por supuesto, aunque posiblemente en menor grado, además del hecho de que nuevos problemas aparecerían.

Sin duda, el cambio más importante que se habría producido es que los capitalinos seríamos más sensibles a los problemas del interior del país, y no reaccionaríamos con indiferencia a situaciones como la que hoy afrontan los pobladores de Pasco, obligados a mudarse ante el avance de la contaminación. Aún hoy seguimos pensando en cómo reducir el centralismo, por lo que la inquietud que motivó este artículo mantiene su validez. ¿Acaso el mismo nombre renacentista de Jauja no invita a la utopía?

1 comentario

  1. Sandrinha
    23i09 21:59

    Que estamos esperando para hacer esta mudanza realidad???

    Lima no esta viva, se ha vuelto un animal de modernidad que aleja cada dia mas a sus habitantes de su entorno natural. Vamos a Jauja!!!

Escriba su comentario *





Normas de uso:

Esta es la opinión de nuestros lectores, no de PERUeconomico.com

No está permitido dejar comentarios contrarios a las leyes peruanas o injuriantes

Su comentario no debe exceder los 1500 caracteres

Temas relacionados: La historia que no fue

La utopía hecha vagón

Edición de s 2009

Quizá no habría bastado para garantizar el triunfo de la campaña de La Breña, pero el Sur Andino sería más cercano a la inversión …

¿Sabés vos lo que habría sido eso?

Edición de l 2009

Cómo habría cambiado la historia de la Guerra del Pacífico –y la de Sudamérica misma– si Argentina se aliaba con Bolivia y el Perú …

Reabriendo las tiendas

Edición de a 2009

¿Cómo habría cambiado el negocio de los supermercados en el país si no hubieran quebrado en masa las cadenas que existían a finales de …

La bebida de sabor (inter)nacional

Edición de t 2009

¿Sería muy distinto el presente de Inca Kola y el mercado de gaseosas peruano si Coca Cola no hubiera comprado hace una década a …

Jugando con las fechas: otra independencia del Perú

Edición de r 2009

<!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …

El pez en el tanque de agua

Edición de i 2009

Sorprendentemente quinto en la actual Encuesta del Poder, Mario Vargas Llosa quizá podría estar hoy en la misma ubicación de haber cambiado la historia …

Página libre

Edición de o 2009

El golpe militar del general Juan Velasco Alvarado, en 1968, se excusó en la desaparición de la “página 11” en el contrato con la …

Fujimori y el verano del 98

Edición de 2008

  Si la crisis económica de 1998 fue un golpe mortal para el gobierno fujimorista, ¿habría sobrevivido el régimen si aquella no se hubiera …

Bolivianos y peruanos unidos: ¿con fe de razón?

Edición de n 2008

  Discutiendo qué habría ocurrido si la Confederación Perú-Boliviana hubiera subsistido por un lapso mayor, e incluso, hasta nuestros días  

Por el sendero de lo inverosímil

Edición de o 2008

¿Qué habría sido del Perú si Abimael Guzmán llegaba a Palacio?

Un 2008 alternativo

Edición de m 2008

¿Cómo habría sido el año que se va sin aquellos eventos que lo marcaron?  

Luis Banchero Rossi cumple hoy 80 años

Edición de a 2009

Una ficción acerca de qué habría pasado con la cultura empresarial peruana si el gran magnate no hubiera muerto el año nuevo de 1972

El respiro momentáneo de las FARC

Edición de l 2008

¿Cómo sería la estructura actual de las FARC si es que no hubiese logrado secuestrar a Ingrid Betancourt en el 2002?

Si no hubiera habido autogolpes en la vida tan fuertes

Edición de n 2007

¿Qué rumbo político, económico y social podría haber tomado el Perú contemporáneo si no se hubiera producido el autogolpe de 1992?

Se busca rey

Edición de 2007

Ensayos ucrónicos sobre los (im)posibles destinos de la monarquía en el Perú

Haya una vez en Palacio

Edición de m 2007

¿Qué consecuencias habría tenido un gobierno del Apra en 1962?

Los guerreros que perdieron la guerra

Edición de r 2008

¿Cuál habría sido el destino del Tahuantinsuyo si los chancas hubieran derrotado a los incas?

Un Oriente Medio sin islam

Edición de a 2008

¿Y si el islam no existiera?¿Sería Oriente Medio una balsa de tranquilidad y un bastión de la democracia? ¿Habría sucedido el 11-S? Tal vez …

La pena capital del ‘Doc’

Edición de n 2008

Variaciones sobre la historia reciente del Perú en ausencia de uno de sus más conspicuos corruptores

Si vil no hubiera sido su destino

Edición de s 2008

¿Qué habría ocurrido en la historia republicana de haber subsistido el Partido Civil?