Con anterioridad a 1989, casi ningún analista político pronosticaba el colapso que se dio en la URSS. Asimismo, antes de 2001 no muchos expertos consideraban posible un ataque terrorista, como el de las Torres Gemelas y al Pentágono, contra Estados Unidos. Y, antes de 2003, era casi unánime la convicción de que el gobierno de Saddam Hussein contaba con armas de destrucción masiva. Pocos economistas, antes de 2008, mostraban alguna preocupación por la solidez del sistema financiero norteamericano. Y la opinión pública coincidía con el consenso mayoritario de los expertos. Los pocos disidentes eran considerados provocadores tercos o medio chiflados.
En un artículo reciente, el presidente de Slate, Jacob Weisberg, se pregunta: ¿Qué otras premisas relevantes, en las que existe casi consenso, podrían estar erradas? Y lista algunas que hoy son asumidas como verdades inamovibles para la acción política, pero que podrían requerir de un análisis más escéptico. Por ejemplo:
La proliferación nuclear es mala. Parecería incontrastable que la incorporación de India, Pakistán, Corea del Norte y, tal vez, Irán, al club nuclear genera mayores probabilidades de accidentes circunstanciales trágicos o guerras catastróficas. Pero Kenneth Waltz, profesor de la Universidad de Columbia, fundador de la escuela del neorrealismo en la teoría de las relaciones internacionales, escribió en 1981 un artículo en el cual planteaba que las rivalidades nucleares podrían contribuir a la paz internacional porque “desalentaban a los estados a iniciar conflictos que pudieran eventualmente requerir de armas nucleares”. Desde ese punto de vista, según Waltz, las armas nucleares resultan esencialmente defensivas. Y el ingreso de más países al club nuclear podría inducir a un manejo más prudente de las relaciones externas, incluso en aquellos regímenes aparentemente fanáticos o irresponsables.
El cambio climático resulta catastrófico. El profesor Freeman Dyson –que a su venerable edad sigue escribiendo libros y grabando videos en YouTubecomo un “hereje civil”– no discrepa en que la acción humana esté causando el calentamiento climático pero sí lo hace con el amplio consenso científico de que dicho calentamiento resultará catastrófico. Se muestra, por ejemplo, escéptico de los actuales modelos climáticos con los que resulta difícil describir con precisión el mundo real. Cree que el calentamiento puede volver parte de la Tierra más fértil y que podría también estar generándose una acción de enfriamiento global no causada por humanos. Y, para remate, considera que, de generarse finalmente un problema grave, la ingeniería genética puede finalmente contribuir a desarrollar árboles consumidores de carbono. Algunos de sus críticos le preguntan si también sería posible, entonces, inventar árboles que le señalen el camino a los perdidos en el bosque.
China es una sociedad estable. Veinte años después de las protestas de Tiananmen, el Partido Comunista Chino sigue ejerciendo un control político muy firme de su país. La economía ha crecido a un ritmo sin paralelo desde 1978, elevando a China a su actual rol protagónico. Pocas son las señales de oposición política. Pero el desarrollo acelerado suele crear una explosión de expectativas como la que se ha dado en el resto del sudeste asiático. Samuel Huntington –el recientemente fallecido profesor de Harvard, autor de la teoría del choque de las civilizaciones– argumentaba que, a partir de un ingreso per cápita similar al que China viene logrando, los regímenes se vuelven vulnerables. Con la expansión del mercado y la explosión informativa de la Internet, el PCC puede enfrentar pronto un gran desafío para justificar su legitimidad. George Friedman, el fundador de Stratfor, plantea, en su último libro –Los próximos 100 años– el riesgo de futuras tensiones internas en China.
En el largo plazo, invertir en acciones es mejor que en bonos. Jeremey Siegel –profesor de Wharton– se hizo famoso sobre la base de un análisis que se remonta a 1802, mediante el cual demuestra que las acciones han generado un mayor retorno promedio –7% anual– que cualquier otro activo financiero. Otros autores también han comprobado que, para cualquier período de dos a tres décadas desde finales del siglo XIX, las acciones resultaron más rentables que los bonos. Sin embargo, en un trabajo reciente, Lubos Pastor, de la Universidad de Chicago, y Robert Stambaugh, de Wharton, plantean que “las acciones resultan más volátiles sobre horizontes más largos” y que el mejor desempeño de las acciones podría ser el resultado de circunstancias históricas específicas. Ahora que se ha reconocido una sobrevaluación de activos, esta tendencia puede cambiar. Un cuadro reciente en la web de Bloomberg –preparado por Jeff Kearns y Dakin Campbell– muestra que, a 2009, el índice de Bonos del Tesoro ofrece un mejor resultado para los últimos 30 años que cualquier índice de acciones.
El planeta enfrenta un agotamiento de sus combustibles fósiles. Cuando el año pasado el petróleo casi alcanza un precio de US$150 por barril, el debate era si al planeta le quedaban 40 ó 100 años de reservas de combustibles fósiles. Pero algunos científicos discrepan de estos pronósticos. Thomas Gold, un austriaco que enseñó en Cornell hasta su muerte, en 2004, tenía la teoría de que el petróleo y el gas no eran combustibles fósiles derivados de la descomposición de materia orgánica, sino el producto de reacciones geológicas que tenían lugar en la profundidad de la Tierra y que se filtraban para arriba. Un experimento reciente del Carnegie Institute apoya esta idea, ya que demuestra que el metano –que es gas natural– puede ser producido como consecuencia de la interacción de elementos geológicos que existen a varios kilómetros debajo de la Tierra. En tal caso, no estaríamos en riesgo de un agotamiento de gas.
La verdad requiere de un redescubrimiento continuo.
Normas de uso:
Esta es la opinión de nuestros lectores, no de PERUeconomico.com
No está permitido dejar comentarios contrarios a las leyes peruanas o injuriantes
Su comentario no debe exceder los 1500 caracteres
<!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …
Leer artículo >