Por Serapio Cazana
A pesar del asombroso avance de la ciencia en microbiología, los virus y bacterias parecen reforzar sus trincheras y volverse más peligrosos. La gripe A H1N1 (llamada porcina), cuya capacidad de propagación aún es desconocida, es sólo una de las muchas epidemias que podrían surgir en cualquier momento. De hecho, recientemente la academia de ciencias inglesa Royal Society pronosticó que en los próximos 30 años podrían aparecer 30 nuevas enfermedades.
El problema no es nuevo: ya en la antigüedad plagas periódicas arrasaron grandes proporciones de la población en Grecia, Roma y otros lugares de Europa. Se estima, por ejemplo, que en la Edad Media la llamada “peste negra” terminó con no menos del 25% de la población europea.
¿Qué trae consigo el futuro cercano? ¿Es ésta una época de desarrollo científico suficiente como para combatir eficazmente los virus y bacterias? Cuando se descubrió la penicilina en el siglo pasado se pensó que en el futuro la ciencia habría de terminar con todos los microorganismos dañinos, pero las décadas recientes muestran que los antibióticos fueron sólo un pequeño recodo para estos patógenos. Un medicamento eliminaba sólo una parte de ellos, mientras la otra parte mutaba y se hacía más fuerte frente a los medicamentos. De ello se concluye que en el futuro no solamente surgirán nuevas epidemias, sino que serán más letales. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha remarcado respecto de la gripe A H1N1 que el virus tiene la capacidad de mutar fácilmente y de manera impredecible. Si ello ocurre, la capacidad de contagio y su resistencia a los tratamientos serán mayores.
A pesar de ello, las gripes no son las únicas amenazas. Actualmente un equipo de científicos de la Sociedad Zoológica de Londres, de la Universidad de Georgia y del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia tiene la misión de identificar dónde podrían aparecer las siguientes plagas en los próximos años. Con esa finalidad, analizaron 335 enfermedades que aparecieron entre 1940 y 2004, y encontraron que las enfermedades epidémicas estaban relacionadas con la densidad poblacional y la biodiversidad animal. De continuar esa tendencia se espera que, como promedio, cada año surja una nueva plaga.
En consecuencia, las zonas geográficas de alto riesgo se sitúan en el sur de Asia y el sudeste asiático, así como en las selvas ecuatoriales y en los trópicos, donde la biodiversidad es abundante. Meter Daszak, participante del equipo de investigadores, ha señalado que el 70% de las nuevas enfermedades en los hombres ha sido transmitido por animales, lo cual ya es un elemento importante para identificar las posibles zonas de peligro en el futuro.
De las conclusiones de la investigación, se especula que actualmente habría un número indeterminado de microorganismos que están a la espera para irrumpir con una próxima epidemia en el futuro cercano, que afectaría especialmente a las naciones más pobres del planeta y quizá sería más contagiosa y fulminante que las anteriores.
Desde los años cuarenta del siglo pasado, las enfermedades infecciosas se han multiplicado notablemente, y a partir de los ochenta el ritmo de las patologías se aceleró notablemente. Los expertos consideran que en los años siguientes esa tendencia no cambiará. Las razones para ello no están del todo claras, pero se cree que la disminución de las áreas ecológicas en paralelo al ensanchamiento de las ciudades ha disminuido la distancia entre la población humana y los animales, lo cual ha propiciado que los virus y bacterias que antes no causaban infecciones a los animales se adapten al organismo humano, muten, se recombinen y ataquen. De hecho, los antibióticos de primera generación eliminan únicamente un porcentaje de los microorganismos dañinos, mientras que el número restante se hace más fuerte.
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Diferencias sustancialesVirus: Partículas biológicas dañinas que carecen de células, pero que poseen genes y necesitan invadir una célula para reproducirse. Bacterias: Organismos unicelulares completos. No necesitan células ajenas para reproducirse, pues están en el ambiente. Sólo algunas son dañinas. |
Por ahora, el mundo deberá prepararse para una posible segunda contraofensiva de la llamada gripe porcina. De acuerdo con John M. Barry, columnista de The New York Times, a juzgar por las últimas cuatro grandes pandemias de gripe (1889, 1918, 1957 y 1968), luego de la primera oleada de las pestes viene una segunda, la cual suele ser más resistente y con espectro más devastador, como ya lo ha prevenido la OMS en su reciente informe. ¿Podrá la ciencia hacer frente a una nueva generación de microinvasores? Los sucesos recientes indican que es muy temprano para pronosticar un vencedor.
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