Existe mucho optimismo por la estabilidad macroeconómica y el crecimiento de los últimos años. ¿Aprovechará el país esta nueva oportunidad?
Benjamín Huamán de los Heros V.*
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La economía ha crecido 82 meses seguidos, del 2000 al 2007 el PBI ha crecido de S/.121,057 millones a S/.174,328, las exportaciones han aumentado de US$6,955 millones a US$27,956 millones, las reservas netas de US$8,180 millones a US$27,689 millones, y la inversión privada bruta de S/.18,979 a S/.34,504 millones. Y por si fuera poco, en el 2007 el empleo aumentó en 8.3 por ciento y la pobreza cayó en cinco puntos porcentuales. ¿Milagro económico?
Difícil saberlo. En la literatura económica no existe una definición clara de “milagro económico”, así que resulta complicado decir si el Perú es o está en camino a serlo, más aun cuando las rutas seguidas por los países milagro fueron distintas. Un reciente informe del Banco Central de Reserva (BCR) empieza por elaborar una definición propia de “país milagro económico” basándose en la experiencia de otras naciones. Para ello, el informe identifica a los países que más crecieron entre 1961 y el 2002 en horizontes de 10, 15 y 20 años (entre los cuales se cuenta a Botswana, Brasil, Chile, China, Irlanda, España, Malasia y Tailandia, entre otros). Con esos datos, se define que una tasa de crecimiento de alrededor de 7 por ciento sostenida durante una década es una buena manera de definir un milagro económico, pues permite a un país dar el doble de recursos a sus habitantes de los que podía dar 10 años atrás. Tras determinar lo requerido para ser un milagro económico, el informe evalúa mediante un modelo econométrico la probabilidad de que el Perú se convierta país de ese tipo.
Los resultados del modelo son alentadores: la probabilidad de que el Perú constituya un milagro económico en los próximos 10 años es de un 93 por ciento (ver tabla XXXX), en 15 años de un 55 por ciento y en 20 años de un 25 por ciento. La menor probabilidad en horizontes más lejanos refleja en parte la mayor incertidumbre de realizar proyecciones a largo plazo.
Entonces, si las predicciones del estudio son correctas, antes del bicentenario de la independencia el Perú se sumaría a la lista de países milagro y quizá hasta sería llamado el “otorongo andino” o el puma “andino”. ¿Demasiado optimismo?
No todo lo que brilla es oro
El ciudadano que está integrado a la economía ve con buenos ojos la actual situación económica del Perú: ve que hay más centros comerciales, probablemente le han ofrecido una tarjeta de crédito, puede acceder a MiVivienda, etcétera. En general, tiene razones para ser más optimista. Pero ese optimismo proviene también de comparar –de forma consciente o inconsciente– el momento actual con el de los ochenta, cuando el Perú tocó fondo.
Y es que, tras las políticas de los setenta y ochenta que destruyeron las finanzas públicas y aislaron al país del resto del mundo, la economía peruana recién empieza a tomar color nuevamente. Según datos del BCR, sólo en el 2005, cuando el PBI per cápita alcanzó los S/.5,454, se pudo superar al de 1987, que fue S/.5,399.
De todos modos, no se puede negar que la economía marcha bien. Los indicadores económicos –la mayoría de ellos, al menos– no mienten. No obstante, una mirada a las series históricas puede aguar un poco la fiesta. Si bien en los últimos cinco años la economía peruana creció a una envidiable tasa promedio anual de 6.47 por ciento, en los últimos 25 años lo hizo a una tasa de 2.46 por ciento y, empezando unas décadas más atrás, desde 1960 el Perú creció a una tasa promedio de 2.79 por ciento y su PBI per cápita 0.92 por ciento. Definitivamente, el color de las series dependerá de qué tan atrás se empiezan las comparaciones.
Por otro lado, el momento actual del Perú no es del todo novedoso. El libro Perú: la oportunidad de un país diferente, del Banco Mundial, explica que entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la década del sesenta, el crecimiento peruano fue robusto y que se dio en un contexto de crecimiento económico global. En los cincuenta y sesenta, los precios internacionales de los commodities también le dieron una mano a la economía peruana. Bruno Seminario explica que Europa, que se recuperaba de esa guerra, es equivalente a China e India de hoy, ya que cuando se expandía, se mantenía más o menos alto el precio de las materias primas.
Seminario afirma que en los cincuenta y sesenta el Perú creció 15 años seguidos, pero que igual la gente no era necesariamente optimista. “Para ellos la situación era normal, porque lo normal en un país como el Perú es que la economía crezca. Lo realmente excepcional es lo que ocurrió en los ochenta”.
No obstante, si bien de 1951 a 1957 y de 1960 a 1967, la economía peruana creció 6.2 por ciento y 7.2 por ciento en promedio, respectivamente, el déficit en cuenta corriente fue de 4.3 por ciento y 2.2 por ciento, respectivamente. Por ello, de acuerdo con el informe SAE de APOYO Consultoría (AC) de marzo del 2008, el período de crecimiento del 2002 al 2007 –con un incremento de 6.2 por ciento en promedio– es el más prolongado y sano de los últimos 60 años, pues el balance en cuenta corriente mostró un superávit de 0.3 por ciento y el fiscal de 0 por ciento.
Con una pequeña ayuda de mis commodities
De acuerdo con AC, en el 2007 la demanda interna se consolidó como el principal motor de crecimiento económico: el consumo privado, la inversión privada, el consumo público y la inversión pública aumentaron en 8.3, 23.2, 4.8 y 19.7 por ciento, respectivamente. No obstante, aunque se puede argumentar que el crecimiento del Perú recién está calentando motores (e incluso que para el 2024 o el 2020 podría ser sede de las Olimpiadas), los economistas consultados para este artículo coinciden en que hasta el momento el país ha sido empujado principalmente por la actual coyuntura internacional. Efraín Gonzales de Olarte, profesor del departamento de economía de la Universidad Católica, opina que el verdadero milagro peruano es haber mantenido las reglas del barco para dejarse llevar por la ola internacional. “No es un gran mérito, salvo el haber mantenido algunas reglas”, dice el economista. Por su parte, Seminario opina que “habría que ser imbécil para no crecer en un contexto donde los términos de intercambio se han multiplicado por tres”.
Gonzales de Olarte cree que bajo las condiciones actuales, el Perú va a crecer hasta el 2015 o el 2017, pero que de ahí en adelante se podría repetir lo ocurrido en ciclos anteriores y el país podría perder esta nueva oportunidad. Uno de los problemas estructurales de la economía peruana, la desigual distribución del ingreso, que derivó en el gobierno de “tránsito económico” de Juan Velasco, sigue vigente. Según Gonzales de Olarte, con tanto crecimiento económico otro milagro es que la gente siga apostando por la democracia a pesar de que no se reduzca la desigualdad.
Pero si en efecto el motor del crecimiento del Perú ha sido el alto precio de los commodities mineros, vale la pena formularse las siguientes interrogantes: ¿qué tan armado está el Perú para afrontar una situación externa desfavorable o mejor dicho para tomar las riendas de la nave? ¿Qué tan listo está el Perú para competir sin recibir el empujón de los precios de los minerales? De acuerdo con AC, en los últimos tres años la inversión privada en sectores no extractivos distintos a la minería e hidrocarburos se ha incorporado al ciclo, lo que contribuirá a la “desmineralización” de las fuentes de ingresos. Pero las respuestas a estas dos interrogantes dependen de varios factores, entre los cuales está la productividad, que por su importancia de cara al crecimiento de largo plazo jugará un rol determinante.
Recientemente, Luis Carranza, ministro de Economía y Finanzas, mencionó que en el último índice de competitividad de IMD, The World Competitiveness Scoreboard 2008, elaborado para 55 países, el Perú se ubicó en el puesto 35 (Chile está en el puesto 24). Carranza mencionó que el costo laboral unitario viene cayendo y que no hay que preocuparse por una caída en la productividad, pues la capacidad instalada de las distintas industrias se mantiene en rangos bastante razonables.
El informe SAE de marzo de AC muestra que del 7.9 por ciento que pronostica que crecerá la economía en el 2008, 2.2, 2.0 y 3.7 por ciento se explican por el aporte de los factores de capital, trabajo y productividad, respectivamente. Según Marcos Ruiz, jefe de análisis macroeconómicos de APOYO Consultoría, si bien el aporte del capital y del trabajo es alto (y son factores que tienen rendimientos decrecientes), las cifras muestran que el crecimiento está sustentado también en una mejora de la productividad.
La productividad depende de muchos otros factores que están directamente relacionados con la competitividad del país. Por ello, es pertinente darle un vistazo a los distintos índices internacionales que miden la competitividad relativa del país.
Papelito manda
Como bien explica un reciente estudio del BCR, llamado “Limitantes del crecimiento económico”, cada una de las mediciones internacionales de competitividad parte de una filosofía propia y, además, de información de organismos nacionales e internacionales, utilizan encuestas de opinión, por lo que los resultados pueden estar sujetos a cierto grado de subjetividad.
El Global Competitiveness Index (CGI) define la competitividad como “el conjunto de factores, políticas e instituciones que determinan la productividad de un país y, por tanto, el nivel de prosperidad que su economía puede alcanzar. Dado que la productividad está estrechamente ligada a la tasa de crecimiento de la economía, una economía es más competitiva cuanto mayor es su capacidad de crecer a largo plazo”.
En el CGI 2007-2008 el Perú ocupó el puesto 86 de 131 países y se ubica muy atrás de otros países de la región (ver tabla XXXX). Como señala el estudio del BCR, en la mayoría de categorías el Perú obtiene malas calificaciones. El punto más fuerte del Perú es el referido a la “sofisticación del mercado financiero”, donde ocupó el lugar 46, y el más débil es el que se refiere a “instituciones” (puesto 106), debido principalmente a lo oneroso que resultan las regulaciones gubernamentales, la pobre eficiencia del marco legal y la escasa independencia del Poder Judicial.
El Doing Business 2008 (DB), un índice del Banco Mundial, mide la regulación de negocios y la protección a los derechos de propiedad. En el 2008, el DB ubicó al Perú en la posición 58 de 178 países, por encima de Colombia, Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela, pero 25 puestos por debajo de Chile. A nivel de las distintas categorías que componen el índice, el Perú destaca en “protección al inversionista” (puesto 15), “registro de la propiedad” (35), y “acceso al crédito (36). También hubo categorías en las que el Perú obtuvo resultados muy pobres. En “contratación de trabajadores” obtuvo el puesto 159, en cumplimiento de contratos el 119 y en obtención de licencias el 109.
Otra medición internacional, el Índice de Libertad Económica, elaborado por la Fundación Heritage y que resalta la importancia de tener instituciones libres para el crecimiento de largo plazo, ubica al Perú en la posición 63 de 157 países, por debajo de Chile y México, que ocuparon las posiciones 8 y 44, respectivamente. El punto débil del Perú está en la categoría de “libertad laboral”, donde ocupó la posición 143.
El informe del BCR señala que los tres índices descritos coinciden en que entre las limitaciones al crecimiento se cuentan la rigidez del mercado laboral, aspectos institucionales como la escasa eficiencia del Poder Judicial, reflejada en la corrupción y la pobre asignación de derechos de propiedad, así como una regulación excesiva que dificulta la apertura de nuevos negocios y la pobre calidad del sector educativo y la infraestructura.
Entonces, ¿existen las condiciones para que el Perú sea un milagro económico en el futuro? Los rankings de competitividad del Perú –86 de 131, 58 de 178, y 63 de 157– como base para el crecimiento de largo plazo no son muy alentadores, pero tampoco descalificadores. AC estima que del 8.9 por ciento que creció la economía en el 2007, 7 puntos porcentuales se explican por factores que sustentarían el crecimiento de largo plazo y la diferencia por factores de corto plazo, como puede ser la variación de los precios de los commodities. AC pronostica que para el 2008 esa cifra se repetiría (ver tabla XXXX).
¿La receta del milagro?
Un punto para tomar nota sobre el estudio del BCR es que, tras identificar a los países que más crecieron ente 1961 y el 2002, se observa que las variables que mejor seleccionan a los países como milagro económico son la tasa de inversión, el nivel de institucionalidad y la tasa de inflación. Pero que en los horizontes de 15 y 25 años, la inflación deja de ser una variable significativa y que la institucionalidad, inversión y crédito bancario al sector privado incrementan la probabilidad de que una economía se convierta en milagro.
Por otro lado, un reciente estudio elaborado por la Comisión para el Desarrollo y Crecimiento y liderado por el premio Nobel de Economía Michael Spence (ver artículo de Dani Rodrik, pág. XX) identifica a 13 economías que crecieron a un promedio de 7 por ciento anual por 25 años o más desde 1950 (ver tabla XXX). El informe señala que mucha gente ve a estas 13 economías como “milagros económicos”, imposibles de explicar y difíciles de repetir, pero que en realidad hay mucho que aprender de estos casos atípicos.
Si bien el reporte resalta las idiosincrasias de cada país y que las causas del crecimiento varían de economía en economía, advierte que sería un error descartar las generalizaciones, porque entonces no tendría ningún sentido estudiar el crecimiento de otros países. De esta manera, Spence y su equipo identifican cinco puntos comunes a las 13 economías: haber aprovechado al máximo de la economía global, mantenido estabilidad macroeconómica, mostrado altas tasas de ahorro e inversión, dado incentivos orientados al mercado y tenido gobiernos comprometidos, capaces y con credibilidad.
¿Rugirá el felino andino?
“Lo mejor es ni siquiera hacer tanta propaganda de que el Perú es un milagro económico porque eso complica la política económica, entran capitales parásitos y de ahí ¿cómo sostienes el tipo de cambio? Mejor no decir nada hasta que lleves creciendo unos 10 años”, dice irónicamente Bruno Seminario. Y es que en lo que sí existe consenso respecto de los milagros, e incluso milagrillos, es en la necesidad de crecer a tasas altas por períodos mayores a 10 años para solucionar, entre otros temas menos importantes, la pobreza y desigualdad que afligen al país. Entonces, ello dependerá de qué medidas se dan para permitir que eso ocurra y que el Perú no esté a merced de factores externos.
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