¿Hay un problema de identidad nacional en la selva del Perú?
Óscar Espinosa*
Resulta frecuente escuchar en distintos lugares y ocasiones la preocupación por la falta de una identidad nacional común a todos los peruanos. En muchos casos, además, esta preocupación va acompañada de cierta esperanza o ilusión de que muchos problemas del país se solucionarían si tuviéramos esa identidad nacional que nos falta. Pareciera, pues, que en el Perú tenemos cierta obsesión con el tema de la identidad, casi como si fuera un fantasma que nos ronda y nos asusta, y no desaparece.
Para muchas personas, esta preocupación se acentúa aún más cuando se discute el sentimiento de identidad nacional que se tiene en la selva, como si el calor o la humedad excesiva hiciera que la gente que vive en esta región del país se sienta menos peruana. Y en el caso de los pueblos indígenas esta preocupación se agrava, y al igual que en las anécdotas recogidas después de la Guerra del Pacífico, muchos se preguntan: ¿cómo los indígenas van a sentirse plenamente peruanos si ni siquiera conocen bien lo que es el Perú? Es precisamente este tipo de consideraciones lo que motivó a varios gobiernos peruanos a lo largo del siglo XX a promover “fronteras vivas” en la selva con grupos de colonos provenientes de regiones del país que podían ofrecer garantías sólidas sobre su “peruanidad”. Resulta frecuente, pues, que la discusión sobre la peruanidad y la identidad nacional se formule a partir de referencias geográficas, de tal manera que dependiendo de cuán cerca o cuán lejos uno se ubique respecto de la capital, será más o menos peruano; y vivir cerca de un país vecino hace que el grado de peruanidad descienda enormemente y se torne sospechoso.
La discusión sobre la identidad nacional, en general, y sobre la identidad nacional en la selva peruana, en particular, se basa, sin embargo, en una serie de consideraciones erróneas que hacen que se constituya como un “falso problema”, como veremos a continuación.
Una nueva “identidad”
El primer aspecto problemático radica en el concepto de identidad que manejamos. La mayoría de personas tendemos a definir “la identidad” a partir de conjuntos estables y permanentes de características que eventualmente podrían enumerarse en una lista. No obstante, a lo largo del siglo XX, las distintas ciencias humanas y sociales nos han ido demostrando que esto no es así.
Frente a la idea de que las identidades son invariables y excluyentes, habría que tener en cuenta, en primer lugar, que las identidades, tanto personales como colectivas, se caracterizan por estar en constante flujo y transformación. Una persona o un grupo de personas puede cambiar, y de hecho cambian a lo largo del tiempo. Las personas que vivimos hoy en el Perú somos diferentes de las que vivieron hace 100 años –pensamos distinto, nos comportamos de otra manera, tenemos una identidad diferente– y sin embargo, seguimos siendo igualmente “peruanos”.
En segundo lugar, las identidades no son excluyentes. Podemos ser varias cosas al mismo tiempo sin caer en ningún tipo de esquizofrenia. Estas diversas facetas o dimensiones de nuestra identidad, sin embargo, no las expresamos todas al mismo tiempo, sino de acuerdo con el contexto en que estemos. Por ejemplo, no siempre nos definimos como “peruanos”. Si estoy caminando por la calle y alguien me pregunta quién soy o cómo defino mi identidad, no comenzaría diciendo que soy peruano; pero si estoy en un evento con gente de distintos países, sí lo voy a hacer. Un elemento clave en el contexto va a ser la necesidad de diferenciarnos de los demás.
En el caso de la selva peruana tenemos, además, una gran variedad de grupos humanos y culturas. Solamente hablando de pueblos indígenas, existen más de 50 pueblos diferentes en territorio peruano, cada uno con su propia lengua y costumbres. Y a éstos, habría que añadir también a los ribereños, mestizos, descendientes de migrantes de diversas regiones del país y de países del mundo. Todos estos grupos poseen una identidad propia y la expresan en distintos momentos y de variadas formas, pero al mismo tiempo no dejan de ser parte de una localidad, y al mismo tiempo son “selváticos” y peruanos.
De esta segunda característica, se desprende una tercera: que las identidades son relacionales. Las identidades dependen de los contextos en que se manifiestan, ya que se construyen a partir de las relaciones que establecemos entre unos y otros. La pregunta por la identidad se presenta a los individuos o a los grupos sociales en momentos de crisis, como cuando nos encontramos con alguien radicalmente distinto a nosotros. En este sentido, la pregunta por la identidad surge cuando encontramos una forma de vida o una forma de ser inesperada, que nos cuestiona, que nos obliga a preguntarnos por nuestra propia identidad. Esto es lo que puede ocurrir cuando entramos en contacto con una cultura distinta, como las culturas de los pueblos indígenas: ¿Qué tenemos en común los habitantes de las grandes ciudades modernas con gente que caza sajinos para comer y que vive en viviendas construidas con techos de paja? Esta misma actitud podría explicar también la fascinación que causan en el mundo contemporáneo los pueblos indígenas en aislamiento voluntario: ¿cómo puede ser que existan grupos de personas que no quieran vivir como nosotros?
Es, pues, a partir de las relaciones y de las diferencias que surge la pregunta por la identidad, ya sea la propia o la ajena: ¿quién soy yo, que soy diferente; o quién eres tú, que eres diferente? En otras palabras, la diferencia es la que introduce el tema de la identidad, y por lo tanto, pareciera ser que más que un problema de “identidad” propiamente tal, en que no sabemos realmente quiénes somos, se trataría de un problema sobre qué hacer con las diferencias en un país social y culturalmente tan diverso.
Selva ajena
Un segundo aspecto problemático que aparece en la discusión sobre la identidad nacional y las identidades amazónicas radica en el gran desconocimiento que existe sobre la selva y sobre sus gentes. Incluso si pretendemos reducir el sentimiento de identidad nacional al patriotismo y la defensa de los límites nacionales –cosa discutible, por cierto–, existen diversos hechos que demuestran cómo la gente de la selva ha sido muy patriótica. Este es el caso, por ejemplo, de la guerra que se produjo entre el Perú y Colombia entre 1932, donde un grupo de civiles loretanos, al enterarse de que el gobierno peruano había entregado el llamado “trapecio amazónico” a Colombia decidió ir a Leticia para recuperarla militarmente. De manera similar, el pueblo Awajún ha contribuido de distintas formas al ejército peruano en los diferentes conflictos armados con Ecuador en la zona de la Cordillera del Cóndor. Estos episodios de la historia nacional son, por cierto, desconocidos para la mayoría de personas en el Perú, y, por lo tanto, nos lleva a preguntarnos cómo y quiénes deciden el planteamiento del tema de la identidad nacional.
Problemas de convivencia
Finalmente, existe un tercer aspecto problemático, quizás el más relevante para nuestra discusión actual en el país. Muchas veces llamamos “problema de identidad nacional” a lo que propiamente es un problema de convivencia y organización política. El problema no es saber quiénes somos o cómo somos, sino cómo reconocer como iguales a aquellas personas que piensan o se comportan de manera distinta y que son tan peruanos como yo. En otras palabras, el problema está en cómo tratarnos con respeto, sin insultarnos, sin discriminar a los que son distintos, sin excluir a nadie por sus ideas, creencias, idioma, costumbres, color de piel, etcétera.
Si queremos exorcizar para siempre la preocupación que nos ronda sobre la identidad nacional tenemos que asumir el desafío de transformar una forma de convivencia marcada por la exclusión y la discriminación en una forma de vida en común que nos permita vivir a personas diferentes como iguales. Se trata, entonces, de un problema de convivencia y justicia social y no de un problema de “identidad”; un problema que no nos debería llevar a preguntarnos “¿quiénes somos?”, sino “¿qué tipo de relaciones sociales o Estado queremos tener?”. Se trata, en última instancia, de ver cómo convivimos, cómo nos respetamos en nuestras diferencias, cómo tratarnos en forma más equitativa y justa los unos a los otros.
PERSONALMENTE CREO QUE HAY UN COMPLEJO DE INFERIORIDAD LLAMADO RACISMO Y ESTE DIFICULTA MUCHO EL CONCEPTO DE IDENTIDAD NACIONAL YA QUE AL DESCRIMINAR SE APARTA , SE LIMITA,Y SE ULTRAJAN LOS DERECHOS CONTITUCIONALES DE OTROS.
Normas de uso:
Esta es la opinión de nuestros lectores, no de PERUeconomico.com
No está permitido dejar comentarios contrarios a las leyes peruanas o injuriantes
Su comentario no debe exceder los 1500 caracteres
<!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} @font-face {"Book Antiqua"; panose-1:2 4 6 …
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} @font-face { panose-1:2 15 5 2 …
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} @font-face {"Book Antiqua"; panose-1:2 4 6 …
Leer artículo >Filosofía renovada para el desarrollo del emprendimiento social <!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 …
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} @font-face {"Book Antiqua"; panose-1:2 4 6 …
Leer artículo >Los dos comparten una historia de amores y odios. Los dos se declaran de centroizquierda, pero sus nombres (hoy) evocan a la derecha. Los …
Leer artículo >No son los puntos cardinales, pero sí conforman una especie de brújula que no necesariamente apunta hacia el norte. Enclavado en el centro de …
Leer artículo >Muchos son democráticos -o dicen serlos-, aunque también hay algunos explícitamente autoritarios. A otros, la economía les ofrece los grados de libertad que la …
Leer artículo >