¿Cómo ha cambiado la clase dirigente del país en los últimos años de crecimiento económico? ¿Dejará Miami de ser “La Meca” de muchos peruanos?
Sandro Venturo *
* Director de Toronja
Me piden que escriba sobre la conciencia social de las clases dirigentes en el Perú de hoy. La hipótesis es que dichos sectores, estimulados por el crecimiento económico, son más conscientes de los retos sociales que el Perú enfrenta. Veamos.
Sin clase para dirigir
“Las clases dirigentes” es una expresión ambigua. En primer lugar porque supone que existe una clase dirigente y esto, a su vez, implica que dicho grupo conduce al país.
Cuando hablamos de clase dirigente nos referimos generalmente a los sectores económicos más influyentes. Pero esta definición es incompleta. Las ciencias sociales proponen un significado más complejo; a saber, una conjunción de grupos económicos, sectores profesionales y actores políticos, orientados hacia una gran idea.
Pues bien, esto no existe en el país. Velasco lo intentó con harta pretensión y sin fortuna. García, en los ochenta, lo propuso con grandilocuencia y fracasó estrepitosamente. Fujimori hizo lo que hizo (en alianza con las fuerzas armadas) abriendo el país a la inversión extranjera y sincerando la debilidad estructural de los principales grupos económicos peruanos.
Hoy no existe algo semejante a una clase dirigente. Los liderazgos son dispersos y no tienen aliento de largo plazo, ni ostentan todavía vocación nacional. Existen, eso sí, ideas dominantes de lo que debemos hacer con el país. Son ideas que se forjaron luego del fracaso populista, desde los años noventa. Se trata de nociones contradictorias que organizan el sentido común de gran parte de los ciudadanos.
Veamos, por ejemplo, cómo concebimos los peruanos la relación entre política y mercado. Según los estudios realizados en los últimos años, se piensa que el Estado es un pésimo gestor económico y que las iniciativas económicas deben provenir del sector privado. Pero, al mismo tiempo, se desconfía del sector privado. Entonces se espera que el Estado proteja a los ciudadanos de las voraces iniciativas empresariales. Sin embargo, dado que el Estado aún no cumple plenamente con su papel promotor del desarrollo, la gente exige que las grandes empresas cumplan el rol que el Estado no puede realizar. Y así sucesivamente.
Este sentido común, entre otros temas, es el resultado caótico de cientos de debates parciales en la opinión pública y de discusiones apuradas propias de las temporadas electorales. De este modo, lo que queda de “proyecto nacional” o de “visión de país” es un collage contradictorio que no nos permite pensar y actuar en el largo plazo.
Miedo más que sensibilidad social
No hay clase dirigente sino fragmentación de iniciativas. Tampoco hay una visión articulada de país, sino un collage paradójico.
Empero, en las últimas elecciones se han producido algunos consensos que vale la prudencia destacar. En los debates de la opinión pública se sobreentiende que el enemigo principal, en el Perú de hoy, es la exclusión social y la pobreza. No sólo lo sostienen los gremios de trabajadores y las izquierdas, no sólo los científicos sociales y los promotores de las ONG; ahora también la prioridad es compartida por los gremios empresariales y el periodismo liberal, por los partidos de derecha y las organizaciones civiles más tradicionales. En esto, todos estamos de acuerdo: en sociedades con profundas desigualdades no se puede promover de forma duradera prosperidades individuales y colectivas.
Esto es novedoso y muy bueno. Pero existe apenas como una sensibilidad compartida. Por un lado, la noción de responsabilidad social se confunde con filantropía, y la de desarrollo sostenible con gestos ambientalistas. Por otro lado, mucha gente, especialmente de las clases altas, está llegando a esta convicción por temor. Ollanta Humala se ha convertido, para los optimistas concentrados en los niveles socioeconómicos A/B, en un símbolo que amenaza contra la excepcional curva de crecimiento del PBI.
Resulta notable que mientras el Perú más crece, se aviven de forma regular las fogatas del descontento social. En el mundo interconectado de hoy es imposible imaginar formas de riqueza autistas: la noción de humanidad está cada vez más arraigada en toda la población.
Ciudadanía de club
Esta sensibilidad social todavía epidérmica, no forma parte de una cultura ciudadana. Lo que tienen en común los pobladores que bloquean carreteras reclamando algún beneficio social y los veraneantes de los exclusivos balnearios del sur de Lima es que los dos grupos actúan de forma corporativa. No existe en ninguno de los dos noción de lo público, de reglas universales, de beneficio compartido. Mientras los pobladores suelen practicar el chantaje social para obtener la atención momentánea del Estado, las clases altas viven aisladas del caos social.
Siempre me ha llamado la atención cómo en Asia los balnearios funcionan como “pequeños estados” gobernados por directivas de asociaciones civiles. Existen normas que se cumplen a cabalidad. Los vecinos las respetan y defienden. Todos celebran un orden compartido y disfrutado. Las normas son universales para todos los propietarios y sus visitas, porque todos se consideran iguales. Pero una vez que los veraneantes salen de su club y toman la carretera Panamericana actúan como si vivieran en la selva.
Para que haya clases dirigentes debe existir no sólo un liderazgo basado en la articulación de diversos sectores sociales, sino propuestas que sean compartidas por importantes grupos de la población. Y algo más: una noción de familiaridad, de igualdad, de ciudadanía. Esto es imprescindible. No se puede liderar un país al que se le teme. Menos si se le desprecia. Puede existir hoy una creciente sensibilidad contra la pobreza, pero si no construimos una ciudadanía concreta y universal, corremos el riesgo de canjear los restaurantes de Miami por los de la Av. La Mar en Miraflores y nada más. Y en la primera crisis todo puede volver a fojas cero. Sigamos, pues, trabajando contra el autismo social.
Normas de uso:
Esta es la opinión de nuestros lectores, no de PERUeconomico.com
No está permitido dejar comentarios contrarios a las leyes peruanas o injuriantes
Su comentario no debe exceder los 1500 caracteres
<!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Cambria Math"; panose-1:2 4 5 3 5 4 6 3 2 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …
Leer artículo >Especuladores en las bombas <!-- /* Font Definitions */ @font-face { panose-1:2 1 6 0 3 1 1 1 1 1; mso-font-alt:"Arial Unicode MS";} …
Leer artículo >El proteccionismo contra la inversión extranjera directa en el ojo de la tormenta
Leer artículo >Razones por las cuales Ben Bernanke puede seguir al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos un período más, a pesar de la …
Leer artículo >Ideas en retrospectiva para un nuevo orden del comercio internacional
Leer artículo >De cómo al interior del sur andino hay rivalidades iguales o más grandes que las que esa región tiene con el resto del …
Leer artículo >El continente con mayores niveles de pobreza del mundo es, también, el terreno clave para enfrentar los efectos del cambio climático
Leer artículo >Tenga cuidado: muchas ilusiones ópticas están detrás de los grandes juegos de inversión
Leer artículo >Están en la esquina más conocida y sus códigos son intriga común. Limeñísimo oficio de los últimos 15 años, el datero de combi es …
Leer artículo >En varios puntos de Lima es posible sorprenderse con la informacion y servicios tecnologicos que se ofrecen.
Leer artículo ><!-- @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } -->
Leer artículo ><!-- /* Font Definitions */ @font-face {"Book Antiqua"; panose-1:2 4 6 2 5 3 5 3 3 4;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, …
Leer artículo >Una hipótesis sobre uno de los grandes temores económicos para el 2009
Leer artículo >Entrevista a Carlos González Taboada, gerente general del Scotiabank Perú
Leer artículo >