¿Y para qué otro libro sobre globalización?, será sin duda la pregunta que usted se hará apenas vea el nuevo texto del exitoso empresario peruano-alemán Schultze-Rhonhof en algún estante de las librerías. Y, en efecto, la interrogante está más que bien justificada, en vista de la avalancha de bibliografía que ha surgido sobre este tema a lo largo de las últimas dos décadas. Convertido en moda, la boyante industria editorial que la cubre repite una y otra vez los mismos mensajes, en miles de libros que no van más allá de las ideas ya expresadas en los tres o cuatro libros que son verdaderamente valiosos.
Sin embargo, para nuestra sorpresa, en este caso no se trata de un libro más de los que ha traído el huaico globalizador. Schultze escapa al tan común academicismo barroco y al formalismo conceptual en esta materia, sin perder seriedad y profundidad profesional y teórica, gracias a su ligazón con la academia y a su extendida experiencia práctica empresarial y burocrática. Lo que facilita la lectura y el seguimiento fluido de sus precisas argumentaciones. Y es que, más allá del manido tema, que en este texto es tratado de una manera refrescante, sintética y bien informada, enriquecido por una perspectiva histórica iluminadora, a mi entender la esencia del libro radica en el hecho de que nos introduce subrepticiamente en la mentalidad del nuevo empresario que está surgiendo en el Perú, aunque es cierto que aún muy escasamente.
Y es que nos permite compenetrarnos con una visión empresarial moderna de país, que es la suya, que se ubica en la antípoda del paradigma y los valores que caracterizaran ancestralmente a la gran mayoría de los dueños del capital o sus agentes en el Perú: el rentismo y el cortoplacismo para hacer ganancias, la prepotencia y el “que-me-importismo” frente a su entorno, el simplismo y el voluntarismo en sus acciones, el autismo y el provincialismo en sus intereses, la corrupción y la demagogia de sus entrañas, el desinterés por lo que está algo más allá de sus respingadas narices y voluminosos bolsillos, entre otras muchas taras similares.
Su texto sería un éxito si lograra contagiar –como aparentemente lo pretende con este libro– a todos los grandes empresarios, que aún navegan en épocas premodernas. Uno que esté dispuesto a concertar en vez de imponer, a entender ‘al otro’ en vez de despreciarlo, a comprometerse con el país en el largo plazo, a valorar lo nuestro y ser reflexivo, a considerar la responsabilidad social del empresario en su dimensión concreta, a colaborar con el proceso de descentralización, a desarrollar tecnologías intermedias adecuadas a nuestra realidad, entre otros. Por lo demás, el texto es una buena fuente de información y, sobre todo, una excelente brújula para la acción empresarial y de los más diversos entes del sector público. Estamos convencidos de que con su mensaje le abrirá los ojos a los “empresaurios” que aún quedan y, ojalá además, para que actúen en concordancia con esa visión proactiva y optimista sobre el futuro del país. Pero también recomiendo la lectura al resto de empresarios y, especialmente, a políticos y periodistas. Pero, fundamentalmente a la juventud, que es la que más podría beneficiarse con sus creativas lecciones, a la par que la introduce en las problemáticas más profundas del país y en propuestas amplias de política para contribuir a resolverlas.
Evidentemente su perspectiva peruana de la globalización es tratada en términos muy generales, pero completos, en este trabajo. Por lo que esperamos que la salud le dé la vida necesaria a este perspicaz autor –ya más peruano que el pisco– para redactar la continuación de este texto inaugural, entrando más a las acciones concretas en los diversos campos específicos que trata y en que resulta necesario actuar con urgencia. Lo que lo llevará a poner la mira en políticas específicas que generen los incentivos adecuados –no basta la buena voluntad– para hacer realidad sus sueños, que todos deberíamos estar dispuestos a compartir.
Mención aparte merecen los magníficos capítulos de la penetrante periodista británica Sally Bowen. Intercalados consistentemente entre los demás textos, nos permiten observar una serie de casos de la realidad, que nos hacen tomar conciencia de los inmensos problemas que uno afronta cuando actúa en el campo de nuestra peculiar configuración sociopolítica, por más voluntad que uno tenga para con los demás en presencia de oxidadas instituciones.
Para terminarQuiero señalar solamente tres puntos menores en que estoy en desacuerdo con el autor. El primero se refiere a su argumento de que Estados Unidos inició su desarrollo sobre la base del libre juego de las fuerzas de mercado, cuando es patente que utilizó muy inteligentemente, entre otros mecanismos, un sistema temporal de protecciones arancelarias y políticas sectoriales para hacerlo, como muchos otros países que escaparon de la ‘periferización’[1]. El segundo es que no se le puede echar la culpa a Prebisch por el subdesarrollo latinoamericano de posguerra, ya que su propuesta en ningún momento consistía en una ‘industrialización por sustitución de importaciones’ aislacionista y autárquica, siendo mucho más rico su pensamiento, que nada tiene que ver lo que se hizo en su nombre y en el de la CEPAL[2]. Uno último tiene que ver con la tesis del autor, que se repite una y otra vez a lo largo del libro, de acuerdo con la cual el proceso de globalización sería “irreversible”. Bueno fuera, pero la historia también nos enseña que otro gran proceso de globalización –el de 1870 a 1914– fue truncado por una cruenta guerra y que, mal manejadas sus exigencias en el Tratado de Versalles[3], condujo indirectamente también a la segunda gran guerra mundial. Pero, si seguimos los inteligentes postulados del autor y ponemos manos a la obra desde hoy –a escala regional, nacional e internacional– estamos seguros de que no se repetirá ese fiasco. Y, lo que es más importante, si la globalización llegara a beneficiar a todos y no solo a unos pocos grupos alrededor del globo, como bien lo ha señalado Schultze-Rhonhof.
[1] Véanse, por ejemplo, los libros de: Ha-Joon Chang, Kicking Away the Ladder: Development Strategy in Historical Perspective, Londres, Anthem, 2002; y Erik Reinert, How Rich Countries Got Rich… And Why Poor Countries Stay Poor, Londres, Constable, 2007.
[2] Jurgen Schuldt. “Reivindicando a Prebisch”, La Insignia, Madrid, marzo del 2007 (www.lainsignia.org/2007/marzo/econ_009.htm).
[3] John M. Keynes. The Economic Consequences of the Peace (1920). Varias ediciones (hay traducción en español).
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