Ciencia y tecnología

Las huellas de alguien

Edición de Diciembre 2009

La búsqueda de la “partícula de Dios”: ¿misión imposible?

Ya se ha invertido más de US$9,000 millones en su búsqueda, y alrededor de 10,000 científicos vienen trabajando en el proyecto durante casi dos décadas. Por otra parte, para registrar sus huellas se ha construido la máquina más grande de la historia: nada menos que un túnel de 27 km de largo y todo con la más avanzada tecnología. ¿A quién se está buscando de manera tan exhaustiva?

 

Prófugo de la ciencia

El llamado “prófugo” debe su paternidad al físico escocés Peter Higgs, quien junto con otros colegas suyos teorizó en 1964 la existencia de una partícula especial que sería la responsable de todo lo que existe.

De acuerdo con la teoría más aceptada en la comunidad científica, el universo no siempre existió, sino que tuvo un principio, conocido como el Big-Bang (o gran explosión). Ahora bien, una billonésima de fracción de segundo después de ese acontecimiento, la estructura de esa singularidad era simétrica. Dicho sencillamente, la materia y la antimateria existían en igual proporción. En esas circunstancias nada podía existir, porque la igualdad de proporciones hacía que todo se igualara a cero. Comparativamente, es como si una habitación estuviera a 20ºC y otra contigua a -20º C, y al abrirse un canal entre ellas la temperatura se nivelara a cero.

Sin embargo, de alguna manera misteriosa surgió una partícula peculiar –el bosón de Higgs- que sembró la asimetría, proporcionando masa a otras partículas que antes no la tenían. Y así surgió la materia, si cabe el término, de la “nada”, como si se tratara de un conejo saliendo del sombrero de un mago. En razón de ello, al bosón de Higgs se lo ha llamado “la partícula de Dios”, precisamente por dar inicio a la existencia del universo tal como se lo conoce.

No obstante, la partícula en cuestión ha sido deducida, predicha, a partir de un modelo teórico de la ciencia, lo cual requiere una posterior confirmación sobre la base de la ciencia experimental. Así, surge el proyecto multinacional para crear el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), un acelerador de partículas que tiene la finalidad de recrear las condiciones que existían en esas fracciones de segundo después de la gran explosión y poder encontrar el predicho bosón de Higgs.

 

El efecto futuro

Durante las últimas semanas, el reinicio de los experimentos en el LHC ha vuelto a suscitar el interés en la llamada “partícula de Dios”, y aunque los físicos no pronostican fechas para contar con los primeros resultados, tampoco ocultan esperanzas ni entusiasmo ante la posibilidad de encontrar la evasiva partícula.

Sin embargo, dos científicos reputados como Holger Bech Nielsen, del Instituto Niels Bohr en Copenhague, y Masao Ninomiya del Instituto Yukawa de Física Teórica de Kyoto, sostienen que hurgar en los misterios de la materia podría ser tan contrario a la naturaleza que el mismo universo conspiraría para impedir el éxito de los experimentos con hadrones. Y lo más sorprendente es que eso lo haría desde el futuro.

Explicar este concepto es casi imposible sin recurrir a las metáforas. Por ello, los físicos en cuestión dicen que es como si un viajero en el tiempo regresara al pasado para impedir que maten a su abuelo. En ese sentido, la predicción de Nielsen es que todas las máquinas que intenten encontrar el bosón de Higgs tendrán mala suerte. Hasta se podría decir que así como existe una “partícula de Dios” que da origen a la masa, también existe un “modelo de Dios” que impide que la encuentren. ¿Es ésta una idea descabellada?

De cualquier forma, y siguiendo la ya centenaria teoría de la relatividad general, en el universo habría singularidades por las que el tiempo mismo se curva y puede interactuar con el pasado y el futuro por igual. Después de todo, la también centenaria física cuántica no deja de tener elementos de fantasía y de realidad, y sin embargo sirve para explicar muchas cosas de la física y para concretar múltiples realizaciones técnicas. Por mientras, uno de los físicos más importantes de la actualidad, el británico Stephen Hawking, ha apostado US$100 a que la partícula de Higgs no será encontrada.

 

 

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