
Loreto
Existe una efervescencia de movimientos políticos que se traduce en diferentes locales partidarios en las principales calles de la ciudad de Iquitos. Aun cuando no se han hecho oficiales muchas candidaturas, por ejemplo, se estima que no menos de una docena de movimientos políticos se inscriba en los próximos comicios para elegir al presidente regional que quiera sustituir al actual.
Por lo pronto, tomando información del Jurado Nacional de Elecciones, actualmente hay 10 movimientos regionales ya hábiles para los comicios de noviembre del próximo año, entre los que destacan Fuerza Loretana y el Movimiento Político Regional Unipol, considerados localmente como los más fuertes. El primero pertenece al actual presidente regional Yván Vásquez –quien también fue hasta hace algunos días presidente del Colegio Nacional de Iquitos, el club de fútbol más importante de la ciudad–, y el segundo promueve el retorno del ex presidente regional Robinson Rivadeneyra, quien también fuera congresista por Perú Posible.
Paralelamente, existen otros 10 movimientos que están en camino para su verificación de firmas e inscripción: abundan las propuestas y hasta los curiosos nombres –como el del Movimiento Independiente Zapatito Amazónico, por ejemplo–. No obstante, estos movimientos no muestran claramente una actividad partidaria formal y se les cuestiona el grado de representatividad que puedan tener. Además están basados en caudillos y, de acuerdo con la prensa local, están lejos de exhibir cuadros políticos capaces de asumir las riendas del gobierno regional.
A nivel de los partidos nacionales, el Apra no tiene una activa participación política local y, de cara a noviembre, más bien se espera que apoye uno de los liderazgos locales fuera del partido. Por otro lado, si bien Acción Popular ha tenido históricamente como bastión esta región –por el legado del belaundismo que constituye la carretera Marginal de la Selva–, no se espera que el partido de la lampa acumule un alto caudal de votos en los próximos comicios.
Fuera de las agrupaciones con participación electoral, otra fuerza importante es el Frente de Defensa de Loreto, que tiene una activa participación política. Su agenda suele responder –en contra– a iniciativas legislativas provenientes de la capital. Localmente, se dice que su fuerza radica en el apoyo de la CGTP y del sindicato de construcción civil local. Ha tenido fuerza en algunos paros regionales en el pasado y su actual plataforma de lucha es contra la posible entrega de los centros de comercio y navegación de Pijuayal y Saramiriza, en el distrito de Pevas, a Ecuador, esto en cumplimiento de los acuerdos de paz firmados con ese país en 1998.

Ucayali
A semejanza de lo que ocurre en Loreto, la política ucayalina es liderada por representantes regionales que suelen tener más de 20 años de trayectoria política. Incluso, los partidos nacionales como el Apra suelen apoyarse en el caudal de dichos personajes.
Con pocos meses pendientes para la realización de los gobiernos locales, hay tres candidatos que se presentan con fuerza. Uno de ellos es Manuel Vásquez Valera, quien se estaría presentando con un movimiento de ancha base integrado por Fuerza Social Ucayalina, Bloque Popular, el MAPU, un sector del movimiento nacionalista y algunos otros movimientos de izquierda. Como una primera muestra de su fuerza política, este conglomerado ganó las elecciones complementarias en la provincia de Padre Abad de la mano de Luis Maguiña.
Por otro lado, se espera que el actual presidente regional, Jorge Velásquez Portocarrero (afín al fujimorismo y representante de Integrando Ucayali), se lance a la reelección. No obstante, el apoyo dado al proyecto del Ejecutivo, que rechazaba las exoneraciones tributarias en la región, le costará un caudal de votos. Asimismo, hay rechazo a su idea de apoyar la formación de una macrorregión junto con Áncash y Huánuco.
Un tercer candidato con fuerza es Edwin Vásquez López (ex presidente regional). Además, se suman otros seis de movimientos más pequeños que por el momento no son una amenaza al liderazgo de Vásquez Valera.
A diferencia de lo que ocurre en Loreto, el Frente de Defensa de Ucayali es menos representativo y tiene menor fuerza política. Entretanto, el movimiento indígena sí es más importante y es una base de apoyo que suele ser convocada en los reclamos regionales. Un ejemplo de ello es la participación de los ashaninkas en la provincia de Atalaya.
La actual lucha política gira en torno de la restitución de las exoneraciones tributarias a la selva. Mientras el presidente regional actual se opuso a esta iniciativa en apoyo de la posición del Ejecutivo, las diversas fuerzas políticas tuvieron una posición contraria. Ahora que en el Congreso se avanza hacia la restitución de las exoneraciones en línea con una sentencia del Tribunal Constitucional que declaró anticonstitucionales los decretos legislativos 977 y 978, se espera que el gran perdedor sea el gobernante regional actual.
Ahora bien, el cambio de movimiento político al mando del Gobierno Regional de Ucayali no necesariamente generaría un conflicto con el empresariado, pues éste apoyó el retorno de las exoneraciones. Cabe indicar que el empresariado sí tiene una participación activa en la vida política regional y de sus canteras suelen salir líderes políticos; no obstante, casos como el de Luis Valdez, destituido alcalde de Coronel Portillo por presuntos vínculos con el narcotráfico, y quien actualmente purga prisión, hacen que la credibilidad de la empresa como concepto no sea la mayor en la región.
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