Sobre la base de sus recursos energéticos, agrícolas, forestales, pesqueros, medioambientales y turísticos, Loreto y Ucayali son regiones con un potencial enorme por explotar. Si bien existen planes y propuestas, ello convive con una carencia notoria de una clase dirigencial sólida así como de la de un cuadro de tecnócratas adscritos a los movimientos regionales que se turnan en el poder. Así, muchas de las iniciativas o inversiones han venido de por fuera de ambas regiones: petroleras o el Estado impulsando la Interoceánica, entre otros ejemplos.
Justamente esta carretera y la posibilidad de efectivamente interconectarse y comerciar con el estado de Acre en Brasil es, acaso, la oportunidad más importante que existe de cara al corto plazo para impulsar el desarrollo de la región. Sin embargo, en términos de generación de riqueza, será crucial que las empresas de la región dejen de ser extractivas primarias e inicien un proceso de industrialización de modo de exportar productos con valor agregado a dicho estado, que se dice tiene una economía de más de US$30,000 millones. Asimismo, si ambas regiones avanzan en la modernización de sus puertos y el dragado de los ríos principales, mejoran la eficiencia de los aeropuertos y se invierte en infraestructura complementaria, Loreto y Ucayali estarán en una mejor posición para que efectivamente la producción brasileña llegue a Asia a través del Pacífico, así como para recibir las importaciones asiáticas por la misma ruta.
El proceso de industrialización será clave en ese punto también, pues caso contrario, esas importaciones asiáticas y la producción de las empresas de la costa serán las que exploten las oportunidades comerciales de dicho estado brasileño. De ocurrir aquello, el impacto económico de la integración con Brasil sería poco capitalizado por ambas regiones.
Cabe indicar que el retorno de las exoneraciones tributarias a la selva puede ser un elemento importante para un efectivo proceso de industrialización si se encuentra la forma de canalizarla hacia inversión en maquinarias y equipos que den valor agregado a los recursos locales. Por ahora, hay la sensación local de que en el pasado estas exoneraciones sirvieron principalmente para abaratar el costo de vida sin un mayor impacto en la generación de riqueza.
Por otro lado, un control más efectivo de la tala ilegal, el desarrollo de agresivos programas de reforestación y un mayor control del narcotráfico permitirán que ambas regiones estén en mejor posición para recibir inversiones forestales y para obtener recursos por servicios ambientales de parte de las economías más desarrolladas. Además, de la mano de la palma aceitera, ambas regiones pueden ser importantes productoras de aceite y derivados y, a su vez, convertirse en importantes actores en el mercado de biocombustibles. Asimismo, la promoción de los cultivos de agroexportación podría hacer, sin rayar en la utopía, que Loreto y Ucayali repitan –a su manera– el “milagro agroexportador” del norte del país.
Finalmente, el potencial de una industria acuícola basado en especies nativas podría potenciarse con la entrada de los principales grupos pesqueros y no pesqueros a la actividad. El ingreso de estos actores permitiría una producción a mayor escala y una menor fragmentación de la producción. Por lo pronto, el grupo Hochschild ya ingresó a cultivar el paiche en San Martín y el grupo Brescia ya deslizó su interés en estas especies. La selva espera nuevos aventureros.

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