
El 2010 debería marcar un hito en el transporte urbano de Lima con la puesta en operación de la vía troncal del Metropolitano. El eje Este-Oeste será el primero en funcionar, y algunos cambios de costumbres comenzarán a notarse. Pero la dimensión política del proyecto predominará este año sobre efectos culturales, que requieren una década o más para plasmarse.
Por Vanessa Reaño M.
Mal trato, incomodidad, robo, contaminación y el consecuente estrés son algunas connotaciones negativas que, se cree, dejarían de acompañar a la tradicional definición del transporte urbano en Lima, una vez vigente el eje norte-sur del Sistema Metropolitano de Transporte en abril del 2010.
Del lado de los usuarios, es, en principio, esperable que el nuevo sistema de transporte comience a cambiar los patrones culturales de algunos ciudadanos que suelen ir en contra del orden y a favor de la improvisación para maximizar beneficios propios de corto plazo. Por otro lado, se cree que la gran mayoría de limeños se animará a experimentar la funcionalidad del transporte público, salvando los prejuicios relacionados con la “choledad”. Pero la teoría no siempre hace la práctica, o al menos no tan rápido como en el 2010 que comienza.
Nuevo chip para el sistema
Para Julio Luque, director gerente de Métrica, el limeño no se muestra orgulloso de su ciudad, pues la ve desordenada y sucia; de ahí justamente que se emocione al hablar de Máncora o Machu Picchu. No obstante, el Metropolitano podría comenzar a revertir tal cosa. “Antes de la llegada del metro a Caracas, sus ciudadanos ensuciaban todo. Pero a partir de él, pensaron que se trataba de una obra “distinta”, por lo que había que cuidarla”, afirma el ejecutivo, esperanzado en que el limeño tenga desde este año un comportamiento parecido, pues se le está dando algo superior a lo que tiene.
Una afirmación similar de valor es identificada por Augusto Ortiz de Zevallos, arquitecto urbanista, en los espacios comunes como la Feria del Hogar y el Circuito Mágico del Agua. No obstante, él indica que, para evitar el típico “sálvese quien pueda” del transporte público, será imprescindible ejecutar una campaña de concientización entre las personas para que asimilen que esto formará parte de su identidad.
Un segundo factor por tomar en cuenta en el transporte, además de la limpieza y comodidad, es el ahorro de tiempo. Y en eso, la infraestructura tiene un peso clave. “Somos más impuntuales que otros porque el tiempo no tiene la misma valoración para todos. Con un transporte más eficiente ya no valdrán las excusas al llegar con retraso a la oficina”, explica Rolando Arellano, presidente del directorio de Arellano Marketing. No obstante, recomienda cautela al respecto y puntualiza que se trata de un proceso que tomará más tiempo que un año para madurar.
En ese sentido, Luis Quispe, presidente de la ONG Luz Ámbar, refiere que la adaptación total de los colombianos al Transmilenio de Bogotá tardó casi cinco años. Entre tanto, en Chile, luego de tres años de instaurado, aún siguen perfeccionándose las falencias en los procesos operativos del Transantiago. Sólo la ciudad brasileña de Curitiba permanece sin alteraciones desde un inicio, puesto que el sistema de transporte fue diseñado previamente al trazado de la urbe, haciendo que ésta se amoldara a él; un sistema de autobuses rápidos que ha sido imitado en distintas partes del mundo.
“En Lima hará falta un mínimo de 12 años para que esto empiece a funcionar como debe ser”, concluye Quispe, desde un punto de vista más realista (o pesimista). Para él, “lamentablemente somos un país en desarrollo, donde la mayoría de la población está por debajo de un nivel cultural adecuado, por lo que siempre habrá gente que haga mal uso del vehículo”, agrega.
Dependerá, en todo caso, del monitoreo y el mantenimiento constantes que se identifiquen los actos de desorden y vandalismo. Aunque en el corto plazo, es inviable creer que las 50 cámaras ubicadas dentro de la Estación Central vayan a ser suficientes para controlar el gran flujo de personas que se presentará a partir de este año.
De hecho, según Walter Paredes, gerente de obras y mantenimiento de Protransporte, los nueve corredores que alimentarán la troncal de la Vía Expresa tienen una proyección de desarrollo de 10 años, en el mejor de los casos, si las próximas administraciones continúan con el programa. Así, “la velocidad con la que se concreten las vías alternas dependerá de los recursos con los que cuente la municipalidad”, apunta el funcionario. En dichas condiciones, el corredor más próximo en operar será el que va desde la Carretera Central hacia el Callao (eje Este-Oeste); en tanto, las vías alternas en el resto de la ciudad seguirán funcionando en el 2010 bajo el sistema tradicional.
Sin embargo, el reordenamiento y la eliminación de las rutas que pudieran competir con el Metropolitano ya está en marcha, a decir de Paredes. Usted, mejor que nadie, podrá comprobarlo en su transitar cotidiano durante los próximos meses. Téngalo claro: si durante el 2010 sigue cruzándose con los mismos buses que toda la vida han acompañado su camino a la casa o a la oficina, el Metropolitano sólo será una buena intención confundida en el caos vehicular que hoy caracteriza a la gran Lima.
Integración total
¿Pero todos los limeños emplearán el sistema sin prejuicios? “Estoy seguro de que cuando haya un sistema de transporte público limpio y ordenado, cualquier persona, indistintamente de su clase social, accederá a él”, indica Luque para resaltar que el problema no es el nivel socioeconómico del cual proceda la persona, sino el deterioro del transporte público actual.
Tal vez con una oferta más contundente (más corredores viales que cubran más rutas) los segmentos socioeconómicos altos se animarán a dejar sus autos para acceder al transporte masivo. Sin embargo, el auto propio es un símbolo de prestigio y poder para muchos, por lo que resultará mucho más efectivo, por lo menos en este año de introducción del nuevo sistema, seguir apelando al factor tiempo como “gancho” para convencer a la gran mayoría de hacer uso del transporte público, más aún si se quiere ser consistente con el discurso de preservar el medio ambiente. “Si pasas un mes de tu vida en el ómnibus y ahorras dos horas en el día, te estás dando 15 días de vacaciones al año”, afirma Arellano.
Lo que sí es indudable, en cambio, es que dentro del nuevo mapa móvil de la ciudad, ciertos sectores, como el comercio, se verán potenciados desde este año. Por ejemplo, un empresario de Villa El Salvador podrá comenzar a venderle a los residentes que hoy no llegan a su Parque Industrial con facilidad, y quizá podrá promocionar sus productos de madera tal como ya lo hace el emporio textil de Gamarra o el comercio de importaciones en los alrededores del Mercado Central.
Asimismo, salvando las diferencias existentes con las estaciones (bocas) de un metro, cabe tomar en cuenta que éstas en todo el orbe son lugares propicios para el comercio de alimentos, recuerdos, paraguas y sombreros, entre otros artículos de conveniencia. Así, de acuerdo con Ortiz de Zevallos, las alimentadoras (vías conectadas al eje troncal) podrán ofrecer vida grata en espacios conectados donde la gente comenzará a confluir desde el mismo momento en que la obra se inaugure.
Volviendo a tierra
De acuerdo con el estimado de los cálculos para la concreción del Sistema Metropolitano de Transporte en su totalidad, será la que empiece el 2020 la década que vea la fotografía real del devenir vehicular en la ciudad. Pero ello sólo será posible si desde 10 años antes existe el coraje político suficiente para dar las normas complementarias necesarias para que la obra cumpla su cometido.
En ese sentido, es previsible que en la campaña electoral hacia la alcaldía de Lima, que se comenzará a desarrollar desde los primeros meses de este año, los opositores al candidato que represente la continuidad del proyecto político del alcalde Luis Castañeda Lossio busquen minimizar al Metropolitano y cuestionar su efectividad. Por ello las presiones sobre el actual burgomaestre serán fuertes este 2010: tendrá que ser drástico para suprimir rutas en otras vías, a costa del impacto político que ello pueda conllevarle, pero a sabiendas a la vez de que ello le permitirá presentar mejor la obra a toda la ciudad. Por la agenda electoral, quizá más que por los cambios de costumbre, podrán comenzar a verse los primeros efectos del Metropolitano este nuevo año.
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