Por Adriana Roca
Máncora es quizá el balneario más conocido del Perú, tanto internamente como a nivel internacional. De hecho, el lugar amerita un sinfín de descripciones, pero sin duda alguna la siguiente merece un alto lugar en el parnaso de las definiciones: “El bulevar de Máncora no es más que un segmento de la carretera que ha sido ingeniosamente acondicionado para la juerga y la diversión. A los extranjeros que llegan les parece surrealista. Esa clase de cosas que uno solo encuentra en: 1) Una película de Kusturica. 2) Un pueblo asiático imaginario a punto de ser destruido por Rambo. 3) El Perú”. Así describe al pequeño balneario Juan Manuel Robles en su blog llamado Playas.
Con eso en mente, llama la atención que el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y PromPerú estén empeñados en lograr que Máncora sea el bastión central del eje turístico del norte y que logre recibir a más de 100,000 turistas este año. Aquí van cinco recomendaciones puntuales para consolidar al destino como un punto turístico sofisticado y lograr que los visitantes no salgan del todo espantados ni atropellados tras su paso por el balneario norteño.
Cinco pasos para optimizar Máncora:
Hacer un bulevar. Máncora no tiene un bulevar estructurado per se como cualquier distrito playero respetable debería tener. De hecho, la carretera y sus alrededores son lo único que existe como punto de encuentro nocturno y urbano. Pero no tendría por qué ser así: ocurre que donde queda el Pink Parrot Hotel (ex hotel del conocido personaje “Wawa”, que además creará un concepto novedoso en sus alrededores, al estilo de la playa de Ibiza, Nikki Beach) hay una pequeña plazoleta rodeada de barcitos rústicos, pero que aún dista mucho de lo que podría considerarse como un bulevar de verdad. Ése es el lugar perfecto para crear una placita acogedora, donde podrían abrir locales las boutiques que actualmente están sobre la carretera (como Sirena), un par de restaurantes (ya hay uno de sushi) y se podría extender la entrada, de modo que sería más fácil ingresar y además se ampliaría el espacio para el comercio. Así, el grueso de la vida social del balneario no tendría que desarrollarse en plena carretera.
Construir veredas en la carretera, además de un gran malecón. El pueblo de Máncora carece por completo de veredas de verdad (por ambos lados, sólo tiene a una acera y a medio hacer). Deben construirse amplias veredas (aunque sean algo invasivas respecto de la carretera) para que el transeúnte logre transitar tranquilamente por los restaurantes y bares que dan a la carretera sin temer ser atropellado por un Soyuz. La Municipalidad de Máncora viene desarrollando el plan para empezar a construir a mediados del 2010 un malecón por la playa y de hecho está dentro de los proyectos futuros construir veredas, pero aún no hay ningún avance concreto.
Hacer un by-pass en la carretera. De hecho, el plan de construir una vereda dependerá de si se logra hacer un by-pass de la carretera o no. Actualmente, la Municipalidad alega no tener el suficiente dinero para ejecutar una obra de tal magnitud, aunque sí la contempla entre sus planes a largo plazo. Un by-pass en Máncora podría costar alrededor de S/.29.3 millones, pero debido a que es una obra de infraestructura pública, la municipalidad bien podría recurrir al BID o a la CAF para obtener un préstamo y así ejecutar la obra, que no sólo generaría orden en el distrito, sino que además le permitiría crecer de forma más ordenada.
Plantar más palmeras y árboles. Si de algo realmente carece el balneario, al menos en las áreas públicas (es decir, no en los hoteles ni en las casas), eso es verdor. Por eso, en el plan de construir una vereda también debe tomarse en cuenta la posibilidad de plantar una serie de palmeras a lo largo de la pista, lo que le daría al distrito un aura más tropical. Las palmeras, en particular, no requieren de mucha agua, por lo que no significaría un gasto adicional demasiado grande. La entrada al balneario de las casas y los hoteles también debería contar con una fila de palmeras que reduzca la cantidad de polvo que se levanta en la zona. Y de paso, podrían pavimentar dicha entrada.
Promover filmaciones en la zona. Si bien la película de Ricardo de Montreuil que lleva el mismo nombre del balneario no obtuvo una gran recaudación, sí logró obtener harta cobertura mediática y colocó a Máncora como un destino turístico predilecto en el imaginario colectivo. Con eso en mente, es conveniente promover la filmación de más películas, comerciales, y capítulos de series en el balneario, como un mecanismo costo-eficiente de marketing (Máncora, la película, fue presentada hasta en Europa y participó en el festival de cine Sundance) que permita obtener mayores beneficios tributarios.
PARA SABER MÁS:
Semana Económica 1205 (17/01/10): Última parada: km 1,164: lo que requiere el turismo en Máncora para despegar.
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