
Cajamarca es más diversa de lo que parece desde fuera al considerar la cantidad de climas, manifestaciones culturales provinciales e influencias fronterizas que conjugan su comunicación con Piura, Chiclayo y Trujillo con la que tiene también con Chachapoyas o Bagua, en Amazonas, o Cuenca, en Ecuador.
Económicamente, puede ser aun más diversa al considerar que entre los productos con potencial por desarrollar destacan el cacao, el café y otros recursos forestales en Jaén y San Ignacio; la ganadería, los lácteos y la artesanía en Chota, Cutervo y Santa Cruz; el mango, el trigo, la trucha, la tara y la forestería, así como la ganadería y el turismo en San Miguel, San Pablo y Contumazá; la chirimoya, la palta, el cacao, los lácteos y la ganadería en Cajamarca y Celendín; o las menestras, el cuy y la palta en San Marcos y Cajabamba. Para el desarrollo del componente agrícola de esta oferta se han presupuestado más de S/.18.5 millones, de los cuales unos S/.4.5 millones restan de financiamiento hasta el 2010. Pero que resultan insuficientes ante una cartera de proyectos con una inversión estimada de S/.775 millones.
Este desarrollo productivo requerirá superar el relativo aislacionismo que la difícil geografía y más complicada interconexión tradicionalmente le han impuesto a Cajamarca. La región cuenta con más de 5,900 km de carreteras de las que el 6.13% está asfaltado; el 29.16%, afirmado; 15.47%, sin afirmar y el 49.22% pertenece a trochas carrozables. Así, la carretera Longitudinal de la Sierra –como han decidido llamar los cajamarquinos a la vía que unirá los extremos norte y sur de sus provincias– es, quizás, una de las inversiones más esperadas y con mayor potencial para incrementar las oportunidades de negocios cajamarquinas. El monto total está en estudio, pero el gobierno regional ya tiene identificadas inversiones por S/.65.5 millones para crear 956 km entre diversos pueblos de la región aledaños al trazo de dicha vía. Y esto sin contar la opción del Ferrocarril Norandino que llevaría a puerto a Cajamarca.
Mientras tanto, el desarrollo minero seguirá su curso y varios nombres nuevos se unirán a Yanacocha y Gold Fields La Cima. Antes de que Minas Conga, de Yanacocha, vea la luz en el 2013, este año La Zanja, de Buenaventura, seguirá alimentando el brillo aurífero cajamarquino. Llegarán luego los proyectos cupríferos de Galeno, Michiquillay, La Granja y Tantahuatay que, en estimados conservadores, invertirían unos US$8,000 millones, ampliarán la oferta de provincias recipientes de canon y augurarían una Cajamarca minera hasta el 2034, sin contar a las exploraciones que podrían rendir frutos en ese período.
Asimismo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Cajamarca ha comenzado tímidamente a generar concursos de investigación que potencien la economía de este departamento. Esta iniciativa dejó al gobierno regional como finalista de la última edición del premio de Buenas Prácticas en Gestión Pública de Ciudadanos al Día en la categoría de Incidencia Pública. Con 27 representantes de las 13 regiones cajamarquinas, se espera darle en el mediano plazo mayor continuidad a esta iniciativa, así como financiar la propuesta ganadora.
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