La historia que no fue

Las conquistas de América

Edición de Abril 2010

¿Qué escenarios empresariales, periodísticos y políticos habría vivido América Televisión si terminaba en manos distintas de las actuales?

Por Serapio Cazana

 

Nuevo-5_col1Canal 4 se posicionó en los noventa como el canal de las grandes telenovelas. Dos factores jugaron a su favor: su relación con Televisa, que proveía al canal con sus historias más exitosas, y la presencia de la familia Crousillat en pleno al mando de la televisora, con años de experiencia en la producción de telenovelas en Argentina. Es cierto: el 4 también tuvo a Laura Bozzo, Nicolás Lúcar, Raúl Romero y los programas cómicos sabatinos como estandartes, los cuales lo llevaron a autodenominarse, al igual que Televisa, “el Canal de las Estrellas”. Pero cuando uno recuerda la señal de América Televisión de los noventa, es inevitable no asociarla, sobre todo, con hits como Luz Clarita y Luz María.

Paradójicamente, en la década del 2000, América Televisión se convirtió, más bien, en el canal de una sola gran telenovela: la suya propia. Pero más que un dramón a lo Corín Tellado, la novela del 4 parece un thriller de intriga política. El último capítulo, por ejemplo, tuvo como protagonistas a un ministro de Justicia jugándose el puesto luego de que éste y el Presidente de la República indultaran al ex dueño del canal por “razones humanitarias” dado su (supuestamente) delicado estado de salud, sólo para toparse con que el señor podía pasear por Asia, ir al gimnasio, visitar restaurantes gourmet y refugiarse en la clandestinidad cuando la indignación popular generó que el indulto fuera “revocado”. Mientras tanto, algunos medios de comunicación entrevistaban –y, aparentemente, distorsionaban– las declaraciones de un banquero retirado que había sido el financista del canal en sus mejores y en sus peores años. Finalmente, los actuales propietarios de la estación, dos grupos dueños de importantes periódicos, denunciaban estar siendo hostigados de cara a la próxima campaña electoral.

 

El descubrimiento

¿Cómo se convirtió Canal 4 en el protagonista de su propio guión? Como toda telenovela que se precie, la historia es larga y tiene múltiples plot points. Entre la fundación de América Televisión en diciembre de 1958 por Nicanor González y Antonio Umbert y la tristemente célebre difusión de los escandalosos videos en los que Vladimiro Montesinos compraba con torres de dólares la línea editorial del canal más visto del país se sucedieron capítulos de gloria en los ratings, traspiés financieros y vergüenzas periodísticas.

 

La primera conquista

En 1992 se puede trazar el punto de partida de la historia reciente del canal. Ese año, la mexicana Televisa se convirtió en el poder detrás de América Televisión dadas las deudas que ésta había contraído con aquella luego de años de adquisiciones de material televisivo que muchas veces nunca fue pagado. Pero ante las restricciones a la propiedad de los medios de comunicación por extranjeros, la mexicana encontró en la empresa Perú Visión, de José Enrique Crousillat, el vehículo perfecto para mantener el negocio en el Perú en la dimensión que buscaban: como proveedor exclusivo de contenidos para el canal más importante y visto del Perú. Así, se realizó una transferencia de acciones de Televisa a favor de Crousillat, aunque con un detalle poco conocido: la mayor parte del paquete quedó en manos de un fideicomiso administrado por el banco mexicano Banamex. Aunque Crousillat se presentaba como el dueño del canal, formalmente la mayoría de acciones no habría llegado a estar en su poder.

Esa circunstancia no privó a Perú Visión de la posibilidad de gerenciar el canal. La familia Crousillat entró a la administración, con el hijo José Francisco a cargo de la administración general y las hijas Marisol y Frances produciendo novelas y otros programas. Comenzó también para América Televisión la era de los pomposos y muy costosos “jales”: las estrellas de Risas y Salsa (incluida la por entonces muy de moda “Chola Chabuca”, personificada por Ernesto Pimentel), Laura Bozzo, Gisela Valcárcel y Raúl Romero. Los dos últimos, incluso, pasaron largos meses en la planilla del canal sin tener un programa en el aire, mientras preparaban sus “regresos” a la televisión en la nueva señal que los acogía.

La exuberancia de la administración se basaba en la boyante situación económica que vivía el país a mediados de los noventa. Pero cuando la crisis económica comenzó a golpear al Perú en 1998, el esquema se vino abajo. Los gastos comenzaron a superar a los ingresos, afectados por el desplome en los precios de la publicidad televisiva, y el canal volvió a acumular dos grandes deudas con Televisa: una por la compra de material y otra por el traspaso de las acciones. Pero, para entonces, el canal también comenzó a tener problemas con otros tipos de pasivos: los sobregiros bancarios. Y el Banco Wiese era, en ese tipo de créditos, su principal acreedor.

Esa situación fue un catalizador para que José Enrique Crousillat sucumbiera a la tentación de aceptar una visita a la sala de Vladimiro Montesinos, lugar que algunos años después se convertiría en el escenario donde muchos personajes de la política y del empresariado jamás hubiesen querido estar. Pero temporalmente Crousillat pudo capear la situación, con una flexibilidad tributaria y además con un efectivo importante. Sin embargo, una fuente vinculada a la conquista de América Televisión que haría Plural TV señala que las facilidades tributarias y el efectivo que recibía Crousillat no se destinaban a fortalecer la empresa en sí misma, sino al ejecutivo como accionista.

Pero la crisis no era exclusiva de América. También en Panamericana Televisión, el eterno competidor, comenzó a evidenciarse la artificialidad de la bonanza. Algunos años antes Ernesto Schütz tomó el control de Canal 5 y de alguna manera pudo reconstruir la empresa, después de que Genaro Delgado Parker perdiera por primera vez el control –en todo sentido– de Panamericana. Una bonanza temporal le permitió llevar más o menos ordenado el canal, al mismo tiempo que ordenaba su línea editorial a los dictados de Vladimiro Montesinos.

Pero la crisis se hizo presente. Comenzó en la etapa previa a la última elección de Alberto Fujimori, que llegó a todas las pantallas chicas, y no sólo al canal de las telenovelas mexicanas. Ello, obviamente, puso de manifiesto las ineficiencias y el optimismo casi artificial de las televisoras que de alguna manera basaron su crecimiento en las prebendas del servicio de inteligencia. La televisión en el Perú había comenzado a sentir su propia crisis, condición que le predisponía a acercarse cada vez con mayores ofrecimientos al gobierno, que también comenzaba a experimentar su propia crisis política.

Pero la novela más complicada para el canal 4 comenzó en marzo del 2001, cuando en el Congreso de la República se proyectó “el peliculón”: el “vladivideo” donde aparecía José Enrique Crousillat como actor y director de su propia novela. Para la empresa ello significó dos cosas, una crisis política y una crisis financiera, la cual seguía su propio rumbo y no era consecuencia del destape, sino de la gestión misma. Televisa y el Banco Wiese, sus acreedores más importantes, no sabían cómo cobrar la deuda. La primera quería mantener la presencia de contenidos (ya que Ángel Gonzales controlaba el canal 9 y quería controlar el 13 en su lucha con Genaro Delgado Parker), lo cual era un peligro para Televisa. Además, ya estaban entrando las novelas brasileñas y el único canal de los guiones aztecas era el de Montero Rosas y Mariano Carranza. Entonces, su preocupación ya no era tanto la deuda sino la salida de sus productos.

A su vez el Wiese estaba en problemas políticos –se decía que ahí estaba el dinero de Montesinos– y además era acreedor de un canal cuyo administrador estaba acusado de corrupción. El banco tenía que tomar acciones urgentes para no perder su dinero.

Rescatar financieramente el canal era importante no sólo para los acreedores, sino para la competencia misma. José Antonio Miró Quesada, ex presidente del directorio de Plural TV, manifiesta que ser optimista al inicio no fue fácil, porque había US$100 millones de deuda: “Fue una apuesta, pero tampoco teníamos opción. Por ese tiempo la TV estaba en una situación pésima, con tarifas empobrecidas, y ello estaba presionando a la baja a la prensa escrita, y se tenía que hacer algo. Era una decisión estratégica para salvaguardar nuestro negocio”, refiere Miró Quesada.

 

La segunda conquista

Por el mismo motivo, Gustavo Mohme Seminario, cabeza del Grupo La República, se vio interesado en intervenir y participar en el negocio televisivo. “Intentó persuadir a Televisa de que él puede hacerse cargo de la crisis y llevar adelante el canal. Y en esos mismos términos se acercó al Wiese y se comprometió a pagarle toda la deuda, y puso en compromiso el 100% de su patrimonio”, refiere una fuente legal cercana a las negociaciones, que prefiere mantener su nombre en reserva. “Para el banco fue una gran oportunidad porque se desprendía de un problema y, a su vez, para Televisa era una buena noticia porque confiaba en que Mohme podía conseguir el backup financiero que le permitiera pagarle la deuda”, señala.

Aquella era la primera etapa de la insolvencia, entre finales del 2001 e inicios del 2002. “Se decía que Gustavo Mohme y Mirko Lauer viajaron a México a hacer las negociaciones con Televisa”, refiere el periodista César Campos, quien recientemente ha aparecido en los medios a propósito de una supuesta oferta de parte del gobierno de turno para que se hiciera cargo de la línea editorial de América. Paralelamente, las hermanas Crousillat, a quienes su padre dejó la administración del canal, se asesoraron y solicitaron su ingreso a concurso y comunican su decisión al banco. El Wiese aceptó y pidió la insolvencia, y ellas se allanaron: de esa manera, lograron la protección patrimonial que suspendía pagos y permitía estabilizar la caja operativa de la empresa temporalmente. Pero Mohme no logró el soporte suficiente como para lograr el plan que se había propuesto: que Televisa y el banco le dieran la administración del canal, porque en ese momento no tenía la capacidad financiera.

Los acreedores no escogieron ni a las Crousillat ni a Mohme, sino a una administración profesional, autorizada por Indecopi: Consultoría A. Jaime Crosby fue el fundador de dicha entidad. De alguna manera, Mohme consiguió que el banco le diera un plazo para cerrar una posible conciliación con terceros, pero ello estaba condicionado a que lograra el fortalecimiento patrimonial. A su vez, Televisa quería asegurar la venta de sus contenidos.

Mohme trató de conseguir socios empresariales alejados de la política. Entre ellos estuvieron cerveceras nacionales y extranjeras, universidades y propio diario El Comercio, un eterno competidor del diario de los Mohme. En principio no se llegó a concretar ningún plan definitivo porque La República aspiraba a tener un control mayoritario; finalmente, en diciembre del 2002 se conformó el triunvirato. Fue llamado Plural TV, y conformado por la colombiana Bavaria, El Comercio y La República; se firmó un acuerdo de accionistas y Televisa firmó el contrato con el grupo. Se terminó así con la administración temporal. Y se comenzó así con la nueva temporada de la telenovela que todos conocemos.

 

(Escribiendo) La tercera conquista

Sin embargo, al estilo de esas novelas brasileñas de final múltiple en las que el público, por votación, elige el final que más prefiere, cabe plantear qué desenlaces alternativos a la aparición de Plural TV podrían haberse producido.

Para comenzar, por esos años, Mario Vargas Llosa había sugerido cancelar las licencias de todos los medios que habían estado involucrados con la corrupción de Montesinos y convocar a una licitación pública de esos medios. “Esa habría sido la mejor decisión que hubiera podido tomar Alejandro Toledo”, dice Campos, para quien el entonces mandatario no lo hizo porque él también tuvo la intención de influir en los medios de comunicación. Campos –quien negó a Perú Económico ser de filiación aprista, como se le espeta, aunque sí reconoció tener simpatía por el gobierno de Alan García– había trabajado en el fenecido Cable Canal de Noticias (de tendencia fujimorista) y, cuando Toledo asumió la presidencia lo habría llamado y le propuso dirigir el comité interventor de América, y le dijo que el asunto con Indecopi “ya estaba arreglado”. Campos dice haberle recordado entonces que Mohme y Mirko Lauer habían viajado a México para hablar con los directivos de Televisa, y afirma que Toledo le dijo: “Chicho ya perdió el tren de la una”. Se refiere a Mohme.

Como fuere, la fuente cercana al proceso legal de Plural TV sostiene que por la naturaleza misma de las licitaciones, por parte del gobierno de Toledo no había la capacidad de intervenir, dado que los socios venían de sectores empresariales y de tendencia ideológica distinta. “En medios de comunicación social, los que se aventuran a administrar son los empresarios dedicados a la comunicación, por lo que era improbable que se hiciera una licitación como la que proponía Vargas Llosa”, afirma el personaje citado.

Así, si Plural TV no surgía, era probable que América hubiera terminado en manos de capitales oportunistas, ya que después de la crisis y la insolvencia el Wiesse y Televisa habrían rematado sus acciones para no perderlo todo. Miró Quesada adhiere a esa idea: “Nosotros tenemos muy arraigado el manejo periodístico independiente, y si bien no sabíamos nada de televisión, eso quizá no habría podido hacerlo un grupo empresarial que no tenía esta experiencia”. Así, con la llegada del Scotiabank, que compró al Wiese, se habría vendido el derecho de acreencia a un precio muy barato, y el que hubiera obtenido ese “regalo” habría manejado la línea editorial mientras que Televisa habría manejado la empresa, el contenido.

La otra opción era que el canal hubiera quedado administrado de modo similar a ATV, con un gran inversionista internacional que encontrara un socio local para ejecutar el negocio, ya que la Ley de Radio y Televisión, por entonces, restringía la participación de extranjeros en los canales de señal abierta. Ese sería el caso en que un competidor natural como el mexicano Ángel González, por ejemplo, se hubiera animado a hacer una apuesta similar a la que hizo con Canal 9, o que la misma Televisa, viendo amenazada su posición de mercado respecto del célebre “Fantasma”, hubiera buscado a un socio para hacerse cargo del canal.

En tal supuesto, jurídicamente no se habría tenido que hacer mucho para que Televisa siga como propietaria, porque lo habría hecho de manera similar a como lo hizo con Crousillat.

“Habría sido un modelo válido, como lo es el de ATV respecto del de América. Pero sí es claro que no habría existido la tendencia a la producción nacional que ha acometido Plural”, acota Miró Quesada. Sobre el mismo supuesto, Mirko Lauer, analista político de La República, opina que si Plural TV no ingresaba el canal se habría convertido en algo muy convencional. “Tengo la impresión de que el canal nunca fue de Crousillat, sino siempre de Televisa, principalmente por la parrilla de los programas armados, que dejaba entrever eso”. Así, Lauer considera que una historia sin el rescate empresarial no habría tenido cambios, y no descarta que Alejandro Toledo no haya querido apoyar, desde el gobierno, la opción de una subasta porque Televisa pudiera haberle dicho que orientaría su favor a Crousillat.

Lo que sí resulta un albur, en cambio, es el destino periodístico del canal. De hecho, las principales figuras de la plana –salvo las estrechamente vinculadas con el fujimorismo– han logrado mantenerse con el cambio de administración, y el personal técnico, según confirma Miró Quesada, se mantuvo casi intacto debido a su capacidad. Qué línea política podría haber seguido con otros dueños es, pues, una opción muy vinculada a la filiación de éstos; aunque viendo el tema desde otro ángulo, sin Plural se habría perdido la oportunidad de que dos medios emblemáticos del rubro impreso con prédicas acaso no antagónicas, pero sí con pocos espacios en común históricamente como El Comercio y La República, hubieran logrado llevar a cabo un proyecto periodístico de modo satisfactorio. “Hemos sabido llevar bien la fiesta, aun cuando a veces haya ópticas diferentes”, anota Miró Quesada. “Una opinión medio malévola diría que ambos periódicos no son tan distintos, porque defienden la democracia, toman distancias frente al Apra y son antifujimoristas”, ironiza Lauer.

Más allá de eso, quizá sea aventurado afirmar que hoy Magaly Medina podría, en caso de no haber existido Plural, haberse convertido en la cara de América; pero sí sería más factible suponer que sin su presencia, Al fondo hay sitio no sería una producción peruana con alto rating en Bolivia, sino que el tarareo de su pegajosa canción tendría ritmo de ranchera y acabaría con un “güey”.

 

 

0 comentarios

Escriba su comentario *





Normas de uso:

Esta es la opinión de nuestros lectores, no de PERUeconomico.com

No está permitido dejar comentarios contrarios a las leyes peruanas o injuriantes

Su comentario no debe exceder los 1500 caracteres

Temas relacionados: La historia que no fue

No todo lo que brilla es oro

Edición de Mayo 2010

¿Qué habría ocurrido con las economías mundial y peruana si el Patrón Oro siguiera vigente?

Leer artículo >

Al fondo ya no hay sitio

Edición de Junio 2010

¿Cómo hubiera sido el transporte público en Lima si se hubiera hecho el tren eléctrico hace 30 años o se hubiera concluido todo el …

Leer artículo >

Una revolución peruana indigenista

Edición de Noviembre 2010

Qué habría ocurrido si una auténtica revolución indigenista (no impulsada por el ejército) hubiera tenido lugar en el Perú republicano

Leer artículo >

Un 2010 alternativo

Edición de Diciembre 2010

Cambios en algunos de los acontecimientos que marcaron el 2010 tanto a nivel nacional como internacional.

Leer artículo >

Conversación en La Calesa

Edición de Enero 2011

Una charla ficticia entre dos limeños al borde de los 30 años que, desde la antipatía política, discuten cómo podrían haber cambiado sus vidas …

Leer artículo >

Si la ciencia de la hoja de coca hubiera ganado

Edición de Noviembre 2011

El rol de la investigación médico-científica sobre la coca y la cocaína como insumos médicos previos a su prohibición

Leer artículo >

A jugar Antimonopolio

Edición de Marzo 2010

Fue celebrada como una de las privatizaciones más exitosas de América Latina, pero hoy el monopolio de Telefónica del Perú les trae dolores de …

Leer artículo >

Lima: historia de tres ciudades

Edición de Febrero 2010

El metro cuadrado más caro en Zárate y a orillas del Rímac, y no en El Golf de San Isidro. Surco y La Molina …

Leer artículo >

Salvados del péndulo

Edición de Enero 2010

Cómo podría haber sido el 2009 si algunos acontecimientos que lo marcaron hubieran tomado un rumbo distinto

Leer artículo >

Replanteo vecinal

Edición de Diciembre 2009

¿Cómo habría cambiado la relación entre Chile y el Perú si algunos puntos clave en la historia conjunta de ambos países hubieran tomado otro …

Leer artículo >

Si el gas de Camisea se explotaba en 1986…

Edición de Noviembre 2009

… Quizá habría acelerado 15 años el crecimiento económico. O podría haber unido más con Bolivia a un sur andino más desarrollado. O hasta …

Leer artículo >

La vida sin combis

Edición de Octubre 2009

¿Cómo sería hoy el tráfico si entre 1991 y 1992 no se permitía la importación de vehículos usados? 

Leer artículo >

Por el sendero de lo inverosímil

Edición de Setiembre 2008

¿Qué habría sido del Perú si Abimael Guzmán llegaba a Palacio?

Leer artículo >

Bolivianos y peruanos unidos: ¿con fe de razón?

Edición de Octubre 2008

  Discutiendo qué habría ocurrido si la Confederación Perú-Boliviana hubiera subsistido por un lapso mayor, e incluso, hasta nuestros días  

Leer artículo >

Fujimori y el verano del 98

Edición de Noviembre 2008

  Si la crisis económica de 1998 fue un golpe mortal para el gobierno fujimorista, ¿habría sobrevivido el régimen si aquella no se hubiera …

Leer artículo >

Página libre

Edición de Setiembre 2009

El golpe militar del general Juan Velasco Alvarado, en 1968, se excusó en la desaparición de la “página 11” en el contrato con la …

Leer artículo >