Sin duda alguna, el gran reto del 2010 para el Cusco será lograr recuperarse de las pérdidas generadas por las lluvias de comienzos de año. Así, la reconstrucción de puentes (como el de Písac), carreteras (una de las más golpeadas fue la de Urubamba-Písac) y vías férreas es la primera tarea que, si bien ya viene siendo ejecutada, se mantiene en cartera. Por ejemplo, queda pendiente el asfaltado de la carretera entre Quillabamba y Santa Teresa, dado que servirá como ruta alterna para llegar a Machu Picchu.
Ahora bien, otra tarea pendiente es qué hacer con la cantidad de damnificados que dejaron las lluvias, quienes aún siguen en campos llenos de carpas (sobre todo en Yungay y en Piñipampa). La mayoría de éstos perdieron sus casas y sus cosechas, por lo que no tienen capital para construir nuevas viviendas.
Por el lado político, el reto radica en crear instituciones más transparentes que eviten que los niveles de corrupción sigan tan altos como en años anteriores. El mero hecho de haber tenido cuatro alcaldes en un solo período en la ciudad del Cusco trunca la ejecución de los planes de desarrollo y no permite que haya una continuidad necesaria en las políticas locales.
Por otro lado, el indiscutible potencial minero del Cusco podría verse afectado si se logra poner en marcha la más reciente iniciativa del gobierno regional, que exige tener “permiso social” antes de empezar un proyecto de exploración minera. De detenerse alguno de los actuales proyectos o trabarse alguno, en el futuro el canon minero del Cusco podría verse disminuido. Además, el problema del gas será, sin duda alguna, la otra “papa caliente” de la región. Hasta las últimas semanas de mayo las huelgas en contra de la exportación de gas a México marcaron la agenda regional y evidenciaron los conflictos latentes en relación a dicho tema.
Finalmente, es interesante notar que, pese al dinamismo turístico del Cusco no es del todo fácil construir un hotel en la región y mucho menos si se trata de uno de capitales extranjeros (principalmente, chilenos). Por ejemplo, no es ninguna novedad que la empresa Explora, de Chile, viene tratando de construir un hotel en el valle del Urubamba, pero hasta el momento le ha sido imposible conseguir los permisos necesarios. De igual forma, la cadena estadounidense Marriott tuvo que luchar durante más de un año para lograr conseguir sus permisos de construcción. Así, queda por verse quiénes más lograrán abrir hoteles en la plaza cusqueña.
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