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Contrabando

A-saltos sobre el lago

Edición de n 2011

Frente al cierre de frontera con Bolivia y la apuesta sostenida por el retail moderno en Juliaca, ¿hacia dónde irá el contrabando del Altiplano?

POR VANESSA REAÑO M.

 

Quienes saben de carnavales en el Perú, lo tienen claro: la celebración en honor de la Mamacha Candelaria es una de las manifestaciones culturales y materiales más trascendentales en Puno. Sin embargo, pocos hubieran adivinado que son las comparsas juliaquenses, consideradas las más prolongadas del país, las que generan un verdadero fenómeno socioeconómico al detener el monstruoso engranaje del comercio, básicamente informal, sobre el cual gravita la ciudad.

Son las 5:00 a.m., dos horas más tarde del arribo de la mercancía contrabandeada procedente de Bolivia al mercado Túpac Amarú, uno de los puntos fijos (al igual que el mercado San José) para colocar la mercancía de contrabando en las ferias de los lunes en Juliaca. El extenuante cansancio de la comparsa carnavalera dominical y la intensa lluvia que azota la ciudad desde una noche antes se han coludido para que sólo contados vendedores de zapatos, ropa, colchas, electrodomésticos y abarrotes soporten el violento frío de altura y capitalicen la visita de los asiduos ‘caseros’, en gran medida mayoristas. La mercancía no colocada en las ferias es descargada e inmediatamente trasladada mediante motocargas (motos fabricadas ad hoc para la actividad comercial) a los almacenes aledaños y/o a algunas casas. Aun cuando el grueso permanece en Juliaca, otro tanto es derivado al Cusco, Arequipa y Lima.

Según cita del diario puneño Los Andes a finales de enero de este año, Francisco Olivera, gerente general de la Cámara de Comercio, Industria, Producción, Turismo y Servicios de San Román-Juliaca, estimó que sólo los días lunes los principales mercados de Juliaca movilizan cerca de S/.500 millones. Imagínese ahora dicha cifra sumada al negocio del contrabando.

En febrero pasado, algunas poblaciones bolivianas limítrofes con el Perú cerraron sus fronteras con el objetivo de frenar el contrabando que afecta su propio abastecimiento. Frente a dichos cierres y a la consolidación del retail moderno y capitalino en la ciudad, mediante la llegada de Real Plaza Juliaca (SE 1181), cabe preguntarse cuál será el futuro de esta actividad delictiva –que no da visos de ser atacada de raíz como parte de un plan integral nacional–.

 

Culebra o anaconda

“En las últimas operaciones no hemos encontrado productos bolivianos, a excepción de algunos licores. Hoy habría que hacer un nuevo estudio sobre dimensionamiento del contrabando y elaborar una nueva estrategia”, señala una fuente relevante de la Sunat Puno que prefirió mantener su nombre en reserva. “Bien que mal la iniciativa de Bolivia, es decir, el cierre de fronteras promovido por Evo Morales frente a las significativas pérdidas de su economía, fundamentalmente por la salida del combustible subsidiado al exterior, y los avances para la construcción de un control de comanejo binacional en Desaguadero que se construiría el próximo año para asegurar el registro de la mercancía que transita entre el Perú y Bolivia, han ayudado a reducir y a reforzar la lucha contra el contrabando”, explica la fuente en mención.

“No creo que esta actividad se haya reducido; en todo caso, se ha mantenido. Los intentos de control que realizan Ecuador y Bolivia, principalmente para evitar quedarse desabastecidos de combustibles en la zona de frontera, no son debidamente correspondidos por el Perú”, arguye a su turno Raúl Saldías, presidente de la Comisión Contra el Contrabando y la Piratería de la SNI. Sucede que, mientras haya dinero para pagar a algunos efectivos de las garitas de control, éstos se harán los desentendidos frente a la mercadería ilegal que transita libremente. “Como en toda organización, hay malos y buenos efectivos“, responde el coronel Enrique Dávila, jefe de la DivPol-Juliaca, frente a los cuestionamientos que señalan ‘coimas’ e incluso la implicancia de familiares y amigos de la PNP en el circuito del contrabando.

De acuerdo con cifras de la SNI, a valor de mercado, se estima que el contrabando que ingresó al Perú en el 2010 alcanzó US$1,500 millones. De ellos, US$1,200 millones corresponden a la mercadería que transita por la frontera entre el Perú, Bolivia y Chile. Cabe resaltar que el comercio disminuye excepcionalmente en la temporada de lluvias y heladas en la región.

Las principales rutas del contrabando en Puno se dividen generalmente en dos: la Culebra Norte, cuyo desfile de camiones sale de La Paz y se concentra en las cercanía del distrito de Vilquechico (en Huancané) para luego dirigirse a Juliaca, y la Culebra Sur, cuya mercancía proviene de Tacna y Desaguadero también hacia Juliaca. Sin perjuicio de lo anterior, la prensa puneña afirma que últimamente se han registrado trueques (intercambio de productos), aunque en volúmenes limitados, en rutas alternas aprovechando la extensa frontera entre Puno y Bolivia.

Los camiones de contrabando provenientes de la Culebra Norte no bajan indefensos, pues cobijan en sus tolvas a un escuadrón de 15 a 20 hombres que con hondas en mano –incluso algunos de ellos alcoholizados– se encargan de que la mercancía se mantenga a buen recaudo. Incluso los mismos choferes por esquivar a la autoridad temerariamente pisan el acelerador sin consideración. Otro gran aliado lo conforman los propios pobladores de las rutas, a quienes les ofrecen algunos productos del comercio ilícito y éstos aceptan porque “la necesidad está por encima de sus valores”, concluye una comerciante que alquila celulares en pleno puente binacional en Desaguadero, zona sur del lago Titicaca donde básicamente se desarrolla el contrabando bajo la modalidad hormiga.

“No tenemos la seguridad para estar en un puesto de control. A veces salimos con la prensa”, comenta la fuente de la Sunat Puno respecto de sus intervenciones puntuales (en promedio tres mensuales) previo plan de inteligencia desarrollado por un limitado personal de 50 individuos para una región que se supone la fuente de ingreso del 80% del contrabando nacional. Por ello, y porque la tasación del contrabando se hace a valor aduanero, se explica que las cifras registradas por la Sunat y la SNI tengan una amplia brecha.

 

¿Qué la alimenta?

“El que contrabandea electrodomésticos no sabe del negocio, pues gran parte de estos productos ya no pagan derecho arancelario. Es mucha la exposición para la poca ganancia”, refiere la fuente de la Sunat Puno. “El buen servicio y la garantía se convierten en factores favorables”, explica Juan Freire, gerente general de La Curacao, empresa que desde hace dos años ya tenía la mira puesta en la controvertida Juliaca (ver Semana Económica 1264 del 20/03/2011).

“El objetivo es evadir el IGV, el ISC y el IR; asimismo, permanecer invisibles frente a la Sunat”, dice Saldías. Habida cuenta de ello, uno de los principales rubros de contrabando es el de alimentos. De acuerdo con esto, la Sunat ya no se focalizaría únicamente en la percepción de la pérdida fiscal, sino que también velaría por que los alimentos tengan fecha de vencimiento, por ejemplo.

Como parte de los artículos de consumo masivo, aunque no de la canasta familiar, es conocido que Puno es la meca de los cigarrillos de contrabando procedentes de Asia y Paraguay. “Uno no sólo puede encontrar una variedad de más de 100 marcas, todas ilegales (entre falsificadas y de contrabando), además las consigue cinco veces por debajo del precio regular”, detalla Liliana Pérez, gerente de comunicaciones de British American Tobacco (BAT). Nuevamente, salta a la vista que los controles fronterizos son escasos y uno puede constatar eso en zonas como Desaguadero, donde el contrabando de cigarrillos fluye de Bolivia hacia el Perú vía microtraslado sin mayores contratiempos. Según Pérez, a un valor informal, mediante dicha frontera se trafican S/. 75 millones en cigarros anualmente.

“Ahora, es difícil que se encuentren productos bolivianos como azúcar, fideos, harina, combustible o gas”, insiste la fuente de la Sunat Puno. No obstante, en pleno recorrido por la avenida Circunvalación Oeste –donde opera una feria de venta de autos en Juliaca– se observó, a vista y paciencia de todos, la descarga de combustible en barriles de un camión sin placa de rodaje hacia una vivienda.

Aun con lo anterior, ¿seguirá siendo válida la premisa de que el 90% del comercio existente en Juliaca es informal, principalmente nutrido por el contrabando? En el caso de Plaza Vea, un periodista juliaqueño comentó que a su llegada la cadena exhibió inacabables filas, pero que pasada la novedad todo siguió como siempre. A pesar de ello, subrayó la estrategia del ancla de lanzar constantemente novedosas ofertas para mantener a quienes van haciéndose sus clientes.

 

Antídoto al veneno

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A diferencia de las cifras sobre el monto de lo contrabandeado en la frontera altiplánica, sí hay un consenso que explica la existencia del comercio ilícito en esta frontera en una ausencia del Estado que trasciende la mera ineficacia de los controles de aduanas:

“Esto nos permite mantener un trabajo diario”, expresan los vendedores de desayuno y tricicleros. La mayoría de las veces, son ellos los protagonistas del denominado contrabando hormiga, que es bastante difícil de combatir, ya que no se puede establecer ciertamente si es para consumo o no. Según la premisa anterior, el contrabando se convierte en un problema social peliagudo que pocos se atreven a enfrentar.

“El sector privado informa a las autoridades de las novedades del comercio ilícito, incluso quisimos financiar una fuerza operativa contra éste, similar a la de las Águilas Negras (en el último año del gobierno de Alejandro Toledo), pero no tuvo acogida”, comenta Saldías. Adicionalmente menciona que se invitó a los candidatos presidenciales a comentar sus propuestas para combatir el comercio ilícito. Los cinco principales candidatos comprometieron su presencia y finalmente sólo uno de ellos programó una fecha y hora. En la práctica nada prosperó.

Sería juicioso que, atravesando por un período de vacas gordas, el próximo gobernante peruano persiga con mayor decisión este delito, pero que paralelamente aplique un trabajo de prevención que suponga mayores y mejores oportunidades para los pobladores de la zona fronteriza de la región.

 

PARA SABER MÁS:

Semana Económica 1070, del 14/05/2007:  Por los caminos de la culebra. Un recorrido por las ciudades de Puno que conforman la ruta de contrabando más transitada del Perú

 

 

 

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