Google y otras herramientas tecnológicas ya estarían cambiando físicamente el cerebro y las actitudes de millones de personas
POR RODRIGO SALAZAR
El uso intensivo de herramientas de la tecnología de la información podría tener serios efectos en el cerebro humano. Google, los videojuegos, el correo electrónico, los mensajes de texto y las aplicaciones para smartphones no solamente ya generan adicción, sino que también podrían alterar la memoria y la capacidad de atención.
Google versus la memoria
A la alteración de la memoria algunos especialistas ya la llaman “efecto Google”, como ha publicado recientemente el diario El País. Este término define la alteración en el proceso de aprendizaje y desarrollo que se produce cuando una persona tiene a un clic de distancia toda la información posible. Así como durante el siglo XX se perdió parte de la capacidad de hacer cálculos rápidos con la mente por la llegada de la calculadora, la memoria podría tener un serio rival en Google. ¿Para qué recordar información si a través de un celular se puede acceder a este motor de búsqueda?
Aunque hay serias dudas acerca de este fenómeno, la revista Science realizó un experimento en el cual se concluye que las personas están utilizando Internet como una extensión de la memoria. En éste un grupo de personas debía prestar atención a una serie de curiosidades. Algunos de ellos podían guardar los datos en un archivo de computadora; otro, lo mismo, pero estos últimos sabían que el archivo sería borrado. El resultado fue el esperado: aquellos que sabían que el archivo se borraría prestaron más atención a las curiosidades que aquellos que no lo sabían. Ciertos psicólogos dicen, pues, que las personas se están acostumbrando tanto a encontrar toda la información que necesitan en Internet, que a la hora de expresar algún conocimiento, no saben cómo hacerlo. El médico Juan Álvarez-Linera, de la Fundación Centro de Investigación en Enfermedades Neurológicas de España, señala que el cerebro, por su plasticidad, podría ser afectado físicamente.
Algunos creen que el uso intensivo de Google incluso podría “hacernos estúpidos”, como escribió hace tres años Nicholas Carr en The Guardian, y luego replicó en un libro llamado The Shallows. “Antes meterme en un libro o un artículo largo era fácil. Ahora mi concentración se agota después de dos o tres páginas”, dice Carr, quien además es escritor. La interdisciplinaridad de la Internet hace que las personas no lean online en forma tradicional. Al mismo tiempo utilizan YouTube, Facebook, saltan de un lugar a otro y, en lugar de leer el artículo por completo, buscan rápidamente sólo lo que más les interesa. Según Carr, esto lo promueven Google y las empresas que trabajan publicidad: “Mientras más clics hagamos, más oportunidades tiene Google de recabar información sobre nosotros, para luego respondernos con publicidad. Lo último que estas empresas quieren es promover la lectura por placer o la lectura lenta y pensativa. En su interés económico está llevarnos a la distracción”, dice Carr.
Querer toda la información de inmediato, distraer fácilmente y perder la capacidad comunicativa interpersonal en persona (como mirar atentamente a los ojos a otra persona) son algunos de los efectos que algunos psicólogos han encontrado en Google.
No todo es negativo
Si bien la memoria puede verse alterada, así como también la capacidad para concentrarse plenamente en un texto largo y profundo y la comunicación interpersonal en vivo y directo, Internet y Google no son un monstruo de siete cabezas.
Existen también ciertos cambios positivos. El cerebro cambia físicamente y se adapta. Una prueba llevada a cabo por el doctor Gary Small, de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), concluye que efectivamente ello sucede. Las personas que nunca habían utilizado herramientas online, como Google, tan sólo en cinco días los circuitos neuronales de sus cerebros, que anteriormente no habían sido utilizados, hicieron conexión. “Es como si los cerebros se hubieran recableado”, comenta Small.
Estas consecuencias físicas traen consigo ciertos beneficios. Uno de ellos es la prueba de que incluso los cerebros más viejos pueden seguir siendo maleables. El otro viene a través de los videojuegos, en que aquellos que requieren de un trabajo en equipo desarrollan este tipo de habilidades en sus jugadores, habilidades tras las cuales van algunas empresas que precisamente requieren colaboradores abiertos a trabajar con un equipo numeroso de personas. Estas personas, además, podrían valorar más puntos de vista distintos. La simultaneidad de la Internet también genera mayor facilidad para el multitasking, es decir, para las personas –sobre todo los hombres, quienes tienen mayor dificultad en esto último– que utilizan la Internet intensivamente es más fácil trabajar en varios asuntos al mismo tiempo, mientras que para otros puede generar estrés.
Del beneficio a la adicción
Los aspectos positivos suceden –según un artículo de The Guardian– si se logran establecer límites a la utilización de la Internet, sobre todo en los más pequeños. Probablemente recuerde que hace pocas semanas se publicó en medios alrededor del mundo que un adolescente británico murió de una trombosis venosa profunda ocasionada por jugar horas de horas sin descanso con su Xbox. La solución parece sencilla: es importante balancear el tiempo online con el offline.
La revista Trends publicó un artículo este mes en el que señala que la predisposición a volverse adicto a videojuegos o herramientas de la tecnología de la información es mayor en las personas de menor edad, e incluso más en afrodescendientes e hispanos. Estas personas utilizan más horas de su vida tras el televisor, en aparatos móviles, y son ellas quienes más televisores tienen en sus cuartos (ver tabla Utilización tecnológica).
Estar constantemente pendiente de Facebook o buscar en Google cualquier tema que no se conozca y que se lleve a una conversación –sin esperar un momento apropiado para hacerlo–, pasar mucho tiempo viendo la televisión y jugando videojuegos puede –según el doctor Small, de la UCLA– crear cambios físicos en el cerebro y un estado de “atención parcial continua”, en el que la atención de un individuo nunca es total en ningún aspecto. Ello genera sensaciones de cansancio, distracción, irritación y estrés, y exacerba otros problemas sociales. El abuso de estas tecnologías en niños puede hacerlos más agresivos y propensos a tener pesadillas y miedo a ser heridos. pasar mucho tiempo viendo la televisión y jugando videojuegos puede, según el doctor Small, de la UCLA, crear cambios físicos en el cerebro.
Quién sabe si, como hoy muchos no recuerdan teléfonos ni direcciones y es cada vez menos común que se memoricen poemas en el colegio, en el futuro las personas ya no tengan la necesidad de recordar hasta los cumpleaños de sus propios familiares.
Normas de uso:
Esta es la opinión de nuestros lectores, no de PERUeconomico.com
No está permitido dejar comentarios contrarios a las leyes peruanas o injuriantes
Su comentario no debe exceder los 1500 caracteres
Científica y altamente especializado, el campo de la antropología forense en el Perú efectúa, casi por definición, un rol humanitario y de reconciliación social
Leer artículo >Los anuncios científicos que buscan cambiar la evolución de la física
Leer artículo >Las grandes visiones no siempre vienen en grandes paquetes. El 2012 traerá novedades: desde robots espaciales y aviones supersónicos hasta descubrimientos en la física …
Leer artículo >La arqueología subacuática nació de la tendencia interdisciplinaria actual en las ciencias. Hace 10 años, llegó al Perú para contar una historia no registrada.
Leer artículo >El Perú podría descollar en la producción de energía solar fotovoltaica con lo que recibe su suelo, mientras otros buscan captar la energía solar …
Leer artículo >Si alguna vez se preguntó por dónde vendrá el siguiente gran cambio en el campo de la tecnología, sígale la pista al grafeno.
Leer artículo >