En desarrollo turístico, no todo depende del receptivo. El viajero peruano podría ser aún más importante.
Por Daniel Alfaro
Los políticos suelen expresar su apoyo al turismo a través del número de turistas receptivos que llegarán al Perú durante sus gestiones. Lo hizo el presidente Alejandro Toledo cuando prometió elevar esta cifra a un millón por año y lo hace también el ahora primer ministro al prometer, durante su discurso en el Congreso, una cifra de 3.5 millones para el 2016.
En parte por el alto poder adquisitivo de los turistas internacionales y también porque tendemos a pensar que lo de afuera siempre es mejor, acatamos sin mayor análisis que contar con más turistas del exterior es prueba suficiente de que las cosas se están haciendo bien.
FALSO. Los turistas internos, aquellos residentes que viajan dentro del país, lo hacen más y generan un mayor gasto total que los turistas receptivos (no residentes que visitan el Perú). En efecto –según la Encuesta Nacional de Viajes de los Residentes del Perú (Envir), que se realizó entre abril del 2007 y marzo del 2008–, el número total de viajes realizados por los residentes urbanos dentro del país fue de 24.2 millones, los cuales generaron un gasto total mayor que S/.7,000 millones (gastan S/.293 por persona). Por su parte, durante el mismo período –según el Ministerio del Interior y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur)– se recibieron 1.9 millones de turistas receptivos, que generaron divisas por US$2,114 millones, es decir, alrededor de S/.6,000 millones.
Durante los últimos años, la llegada de turistas internacionales ha ido creciendo a pesar de las crisis internacionales. Y si bien no existe una medición anual del incremento del turismo interno en todo el país, se puede afirmar que, gracias al crecimiento económico, también ha aumentado. De hecho –según el Perfil del Vacacionista Nacional 2010, que recoge información del turista interno de las cinco principales ciudades emisoras del país–, el gasto total por viaje se estimó en S/.425, es decir, 30% más que el registrado en el 2009. Así –según el perfil–, este aumento está asociado al mayor uso de establecimientos de hospedaje, medios de transporte, como aviones y movilidad particular, así como al incremento de viajes familiares.
Por su parte, el Perfil del Turista Extranjero 2010 menciona que el gasto promedio del turista extranjero durante su estadía en el Perú ascendió a US$958, con lo que se registró una ligera disminución respecto al del 2009 (US$1,040), debido básicamente a la reducción en la estadía promedio (12 noches en el 2009 versus 9 noches en el 2010).
Bajo una visión de creación y distribución de riqueza dentro del país, es claro que la capacidad del turismo receptivo para generar divisas es muy importante, ya que son recursos adicionales que sólo podrían provenir de esta actividad. Por ello se suele decir que el turismo receptivo es una exportación de servicios y, como tal, debe ser priorizado. Y están en lo correcto. Sin embargo, la generación de riqueza no debe ser la única variable por medir, sino también la distribución de ella. En efecto –según el Perfil del Turista Extranjero–, las visitas se concentran en los departamentos alrededor del Circuito Turístico Sur (Lima, Ica, Arequipa, Tacna, Cusco y Puno), mientras que de acuerdo con el Perfil del Vacacionista Nacional la distribución de turistas internos es más homogénea, pues llega a más departamentos tanto en el sur como en el centro y norte.
DEPENDE. De acuerdo con el Perfil del Vacacionista Nacional 2010, los turistas internos no suelen buscar información sobre el destino ni antes ni durante el viaje, ya sea porque saben sobre el lugar o porque tienen referencias de él. Debido a que conocen personas en el destino, acuden a ellas para visitar los sitios turísticos prescindiendo de la contratación de algún tipo de paquete turístico. De este modo, si bien el porcentaje de vacacionistas nacionales que compra paquetes turísticos se ha incrementado de 1% en el 2009 a 3% en el 2010, es una cantidad muy pequeña en comparación con el 18% de los turistas receptivos que contrató una agencia de viaje.
Por ello, para medir el impacto del turismo interno sobre el consumo de servicios turísticos es importante observar otra variable: la estacionalidad. Así, mientras que la llegada de turistas internacionales se concentra hacia la mitad del año (desde junio hasta setiembre), los vacacionistas nacionales viajan cualquier mes del año (37%): julio (18%), febrero (18%), enero (17%) y diciembre (11%) son los meses favoritos. De ahí que el flujo constante de visitantes nacionales otorgue mayor sostenibilidad a los servicios turísticos durante la temporada baja del turismo receptivo.
Otro punto importante a resaltar está en que en el 2011 el número de pernoctaciones mensuales de los nacionales en todos los establecimientos de hospedaje registrados en el Mincetur ha sido mayor que el de los extranjeros: 3 millones versus 0.9 millones, respectivamente. De este modo, si bien los turistas internos gastan menos durante el viaje, su masa crítica es mucho mayor que la de los turistas receptivos, por lo que ocupan una mayor cantidad de hoteles (especialmente los de una a tres estrellas), hostales y albergues.
Por último, el aporte adicional más importante del viajero nacional es a través de las excursiones que realizan (viajes de un día). De acuerdo con la Envir, el 41.6% de los residentes urbanos del país concretó 50.4 millones de excursiones entre abril del 2007 y marzo del 2008. Así, la encuesta arroja que gastaron S/.71 por persona, por lo que el total de gasto generado sería de S/.3,578 millones durante el período de análisis: el 30.6% de este gasto se destinó a alimentos. De este modo, los restaurantes son los más beneficiados con esta modalidad de visita, además de los pequeños servicios que suelen prestarse a lo largo de estas rutas: puestos de helados en el Callejón de Huaylas, los artesanos en el camino a Granja Porcón, Frailones o Ventanillas de Otuzco en Cajamarca, los restaurantes de campiña en Arequipa, las rutas del pisco en Ica o Moquegua, los transportes acuáticos y servicios de comunidades de Tarapoto e Iquitos, los uros en Puno, etc.
HASTA CIERTO PUNTO. Tradicionalmente las visitas a Machu Picchu por año están entre el 27% y 30% de las llegadas de turistas internacionales. De este modo, conforme el arribo de turistas internacionales aumenta, también lo hizo el número de visitas a este santuario inca. De ahí que las voces de alarma suelan provenir de los sectores preocupados por su conservación. La propia Unesco, que nombró a este santuario Patrimonio Cultural de la Humanidad, exige un estudio detallado del estado del monumento para determinar el número máximo de visitas que puede soportar por día, lo que se conoce como capacidad de carga.
El tema es sensible. Unesco podría quitar la condición de Patrimonio de la Humanidad y colocar a este monumento entre los sitios en riesgo, lo cual pondría al Perú en una posición complicada frente al mundo, y, por supuesto, perjudicaría los intereses económicos construidos alrededor de este atractivo. Por ello, el sector privado también está interesado en determinar esta capacidad de carga.
Hasta que ello suceda, se cuenta con una cifra, poco científica, de 2,500 personas por día. Y también se disponen de muchas ideas acerca de cómo viabilizar nuevos accesos para facilitar el ingreso y la salida de personas que minimice su impacto sobre el monumento. Pero lo cierto es que no se podrán ampliar las visitas en mayor medida, por lo que Machu Picchu no podrá contribuir a generar más turistas para cumplir con la promesa de los 3.5 millones de turistas receptivos para el 2016.
En este escenario es preciso recodar que la marca turística Perú, País de los Incas fue funcional en su momento y colocó al Perú, bajo un valor diferencial potente, entre los países más atractivos a visitar en el mundo, según el Country Brand Index. Sin embargo, esta marca turística cumplió su ciclo y, por ello, migrar hacia la nueva marca país es positivo, ya que abre la posibilidad de promover otros destinos turísticos del Perú, no necesariamente ligados al legado inca. En última instancia, es un símbolo de mayor integración entre los peruanos, ya que permite depositar más significados y proyectarlos al futuro. Logro de mucha utilidad para ayudar a la promoción tanto del turismo receptivo como del interno.
Con todo ello es un buen momento para dar mayor interés al desarrollo del turismo interno. En efecto, promover destinos para peruanos requiere un menor presupuesto y puede lograr un mayor impacto, dado que colocar publicidad en el Perú es mucho más barato que en las grandes urbes de los turistas receptivos. Más aún, se puede hacer de manera muy focalizada, ya que Promperú ha realizado varios estudios para entender al consumidor peruano en cuanto a su relación con el viaje, así como los obstáculos que perciben para no viajar dentro del país (ver el recuadro “¿Qué tipo de turista es usted?”). En este contexto, si se observa que cerca del 77% de los residentes urbanos en el país no viajan, entonces se puede dimensionar un retorno muy favorable para la inversión en la promoción del turismo interno.
Para probar este punto sólo hace falta observar el éxito de la campaña Cusco Pone, que logró atraer turistas internos al Cusco, con buenos precios, para contrarrestar la falta de turistas receptivos que cancelaron su viaje por la obstrucción de las vías de acceso a Machu Picchu en el 2010 debido a las lluvias. Así, la campaña fue de tal éxito, que luego se emuló en el resto del sur, norte y centro.
TODAVÍA NO. Somos un destino con patrimonio cultural, pero todavía falta llevar a cabo mayores esfuerzos para que la población interiorice el significado de este patrimonio. Más allá de mejorar el sistema educativo, es necesario implementar políticas culturales que mejoren la visión que los peruanos tenemos del patrimonio, no sólo como un sitio de conservación, sino también como un repositorio de posibilidades para crear y mejorar nuestra propia cultura. De este modo, sólo a través de la puesta en uso social de este patrimonio, de manera sostenible y competitiva, se puede asegurar que él funcione como un medio de creación y producción para enriquecer el acervo cultural del país. Es decir, contar con una cultura viva que siga innovándose y reforzando el sentido de identidad en todos los peruanos.
Para esta finalidad, el turismo interno tiene una gran potencialidad. Entre los segmentos del mercado de turismo interno (ver recuadro), resalta el de los conocedores, que son peruanos interesados en realizar y observar actividades culturales, que buscan diversificar destinos y presentan un gasto elevado.
En conclusión, es importante conocer con mayor detalle las necesidades del turista y las barreras que les impiden concretar los viajes, con el fin de determinar estrategias más agresivas, en el ámbito público y privado, y así lograr mejores cifras de turismo como generadora de riqueza económica, refuerzo de la identidad y del mecanismo de inclusión social. Quizás se debería comenzar por modificar el Reglamento de la Ley que Crea el Fondo y el Impuesto Extraordinario para la Promoción y Desarrollo Turístico Nacional, de tal manera que se puedan destinar más recursos a la promoción del turismo interno. Así, las próximas “hojas de ruta” que los gobiernos delineen deberían pensar otra vez en el turismo interno como un mecanismo importante para el desarrollo turístico.
Segmentación de mercado de turismo internoDe acuerdo con la Envir (abril 2007-marzo 2008), el 23% de la población urbana del Perú viaja por turismo. Por tanto, el 77% es la demanda potencial. Por su parte, sobre la base de estudios cuantitativos y cualitativos, Promperú determinó los perfiles del vacacionista nacional a partir de los beneficios que busca en el viaje. Asimismo segmentó al no viajero nacional según las barreras que percibe para hacer turismo interno. |
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Segmentos del vacacionista nacional |
Segmentos del no viajero nacional |
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Los de descanso y relax (52%) Buscan el contacto con la naturaleza y el campo. Predomina el segmento de 35 a 64 años. Son personas que forman parte de una pareja, con instrucción superior e hijos. Viajan en familia y permanecen cinco noches en promedio, además de hospedarse en algún alojamiento pagado. Su gasto promedio por persona es de S/.418. |
Los tímidos (39%) Les gustaría viajar, pero lo ve como algo difícil de realizar porque no cuentan con el soporte grupal; son introvertidos. Prodomina el segmento de jóvenes y adultos (el 76% tiene de 18 a 44 años). El 45% sólo cuenta con educación secundaria y 12% con primaria El 75% pertenece al nivel socioeconómico bajo.
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Los divertidos (19%): Buscan diversión y aventura en sus viajes. Predomina el segmento más joven (18 a 24 años) y los solteros, en que 51% es estudiante. Consideran que Internet es un medio que despierta el interés por viajar. Acostumbran a viajar en grupos familiares y/o amigos sin niños, y se alojan en un establecimiento pagado, aunque una tercera parte lo hace en casa de algún familiar o amigo. Sus viajes duran seis noches y gastan S/.472 en promedio. |
Los rígidos (24%) Tienen deseos de viajar, pero no lo hacen porque se sienten inseguros, creen que estarán muy incómodos e incluso piensan que los estafarán. Son personas desconfiadas, con baja tolerancia a la frustración. No les gustan la aventura, los cambios y quieren tener todo bajo control. Tienen en promedio 36 años, el 65% son casados o convivientes y el 52% tienen hijos. El 49% son limeños, de padres y abuelos provincianos.
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Los ahorradores (16%) Buscan en primer lugar el ahorro. Predomina el segmento femenino, que además forma parte de una pareja con hijos. Son los de menores recursos económicos. Utilizan el servicio de ómnibus interprovincial en mayor medida, y se alojan en casa de algún familiar o amigo en el destino visitado. Sus viajes duran seis noches y gastan S/.386. |
Los plásticos (19%) Manifiestan poco interés por realizar viajes dentro del Perú porque consideran que no se ofrecen las comodidades ni facilidades para divertirse al estilo citadino. Los viajes al exterior los atraen más. Son principalmente hombres (59%) de 18 a 24 años (41%), solteros (71%) y estudiantes (27%). La mayoría son limeños (57%) de padres y abuelos provincianos. |
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Los conocedores (12%) Buscan realizar más actividades culturales a través de la observación de los atractivos turísticos que ofrece el destino. Forman parte de una pareja en que un 36% pertenece al segmento de mayor edad y la mayoría cuenta con estudios superiores. A diferencia del resto, ellos prefieren diversificar destinos. Viajan tanto en grupo familiar como en compañía de los amigos sin niños y mayormente se hospedan en hoteles u hostales. Gastan S/.435 por cuatro noches en promedio. |
Los circunstanciales (18%) Les gustan los viajes internos y anteriormente han viajado con cierta frecuencia; sin embargo, sienten que ya no pueden viajar por cuestiones laborales, porque sus días libres no coinciden con los de su familia o debido a que tienen que cuidar a bebes o niños pequeños. Tienen en promedio 40 años, están casados y tienen hijos pequeños. Cuentan con educación superior. La mitad son limeños de padres y abuelos provincianos. |
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Fuente: Perfil del Vacacionista Nacional 2010 |
Fuente: Perfil del No Viajero Lima 2006
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