Piénselo otra vez

“Las elites peruanas son de raza blanca, y los pobres son indios”

Edición de Octubre 2007
Existe la idea de que a lo largo de la historia del Perú los conceptos de elite y raza han estado estrechamente vinculados. ¿Qué tan cierta es esta idea hoy en día?
 

Una idea que se ha construido en el Perú desde la escuela, medios de comunicación (en especial las páginas de sociales) y la propia familia es que en el país existe una armonía entre raza y clase, siendo las elites exclusivamente blancas. Esta imagen es parte de un proyecto político que se inicia a mediados del siglo XIX y se consolida en el siglo XX. Sin embargo, esto no quiere decir que desde la conquista española las elites económicas o políticas hayan sido exclusivamente blancas.


Durante la época colonial los cargos administrativos y la vida académica fueron monopolizados por españoles y criollos. Además, comerciantes, mineros y hacendados de ascendencia europea fueron la parte más notoria de la elite económica del Virreinato del Perú. Sin embargo, también surgió una elite indígena que no tuvo grandes problemas en adaptarse a la economía mercantilista impuesta por la corona española. Aprovechando su posición de intermediarios entre el Estado colonial y la mano de obra indígena, los curacas o caciques hicieron grandes negocios en torno a centros mineros y ciudades como Lima, Cusco, La Paz y Potosí. Historiadores como Franklin Pease, Luis Miguel Glave, Diego Choque Canqui, Silvia Rivera Cusicanqui, entre otros, han demostrado que los curacas andinos alcanzaron niveles de riqueza considerables. Muchos de ellos no sólo fueron dueños de miles cabezas de ganado, sino también prósperos comerciantes propietarios de haciendas y títulos de nobleza.


El problema político surge cuando esta elite indígena, no contenta con los títulos de nobleza otorgados por la corona, quiere acceder a las universidades, al sacerdocio y –¿por qué no?– a puestos públicos. Este es el momento en que sus aspiraciones de ascenso social serían cortadas por el poder colonial. Hacia finales del siglo XVIII esta elite indígena optó por integrase a los poderes regional y desligarse de su grupo étnico, y/o rebelarse contra el poder colonial (Tupac Amaru). Por ello cuando, durante el proceso de Independencia, San Martín y Bolívar decretaron la abolición de los cacicazgos ya no existía una elite indígena que pudiera protestar contra la medida. Los alcaldes de indios y los líderes comunales no lograron durante la República consolidar una elite indígena equivalente a la de los curacas coloniales.


La Independencia, por su parte, abrió las puertas de ascenso social a un grupo heterogéneo de mestizos que encuentra en el ejército un mecanismo de ascenso social que los lleva a ser parte importante de la elite política del país. Gobernantes como Santa Cruz, Gamarra, Castilla, San Román, o personajes como el general Juan Bustamante serían impensables durante la Colonia[1].

Independientemente de sus discursos raciales, los caudillos del siglo XIX no tenían ningún inconveniente en establecer alianzas políticas con líderes indígenas, milicianos afroperuanos y miembros de las clases altas peruanas. Fue precisamente como reacción a estos procesos políticos que las elites económicas limeñas y regionales crearon un discurso racial que establecía una relación directa entre raza y clase. De esta manera, las elites buscaron identificarse como blancas, “decentes” y “civilizadas” frente a las elites político-militares que en su mayoría eran mestizas. Incluso varios hacendados norteños se negaron a contratar inmigrantes europeos en sus haciendas, porque según ellos los trabajadores europeos rompían la “armonía entre raza y clase” en el país. Por el contrario, la llegada de inmigrantes chinos reforzó el orden racial que intentaban crear. En términos políticos esta identificación de las elites económica e intelectual con la idea de blanco implicó la identificación del caudillo mestizo con el desorden social.

  Los primeros cambios

No va a ser sino hasta principios del siglo XX que las elites (tanto en el campo económico, como académico y político-administrativo) logren ser completamente asociadas a la idea de blancura. Esta imagen fue reforzada por las fotografías presentadas en las páginas de sociales de revistas tan creativas e importantes como Variedades y Mundial. Este proceso coincide con la integración de los exitosos inmigrantes italianos (antes menospreciados como blancos de segunda clase) a la elite limeña.


Los cambios políticos introducidos primero por Leguía y luego por la irrupción del Apra en la escena política nacional no cambiaron esta situación. La posibilidad de la existencia de una elite mestiza, indígena, afroperuana, o chino-peruana era simplemente impensable. La llegada a la presidencia de Sánchez Cerro resultaba claramente una anomalía en este período. Esto no quiere decir que todos los peruanos blancos fueran parte de la elite, sino que todos los miembros de la elite eran considerados como blancos, al menos social y culturalmente. A pesar de lo rígido del esquema racial hubo empresarios e intelectuales exitosos que escaparon a este parámetro como lo ilustran Julio C. Tello en el campo académico y Emilio Guimoye en el campo de los negocios.


Guimoye fue el hijo de un inmigrante chino que se convirtió en uno de los empresarios más emprendedores de la década de los cincuenta. Guimoye inició sus negocios con un pequeño capital heredado de sus padres. Fue primero un pequeño agricultor en Chincha y Pisco, luego fue comprando y/o arrendando haciendas para el cultivo del algodón. Más tarde diversificó sus inversiones en textiles, bebidas gaseosas, plásticos y otras industrias. Su éxito económico lo llevó al Ministerio de Hacienda durante la dictadura del general Manuel Odría. Luego fue uno de los primeros empresarios en invertir en la cría del ganado cebú en Bagua. Guimoye fue parte de una minoría de hombres de negocios no blancos que comenzaba a hacerse un camino en la sociedad peruana.

  ¿Condenados por la herencia colonial?

Sin embargo, no es sino hasta finales de los ochenta en que los emuladores de Guimoye lograron resquebrajar esta asociación entre raza y elite. La principal característica de los nuevos empresarios es que se trató de grupos familiares que dinamizaron sus negocios durante la peor crisis económica de la historia del país. El Grupo Wong es uno de los más emblemáticos, pues en medio de un proceso inflacionario fue capaz de crear un nuevo concepto de supermercado, desplazando a los tradicionales establecimientos fundados en las décadas de los cincuenta y sesenta. Casi de manera paralela, en un Ayacucho azotado por la violencia, surge en 1988 Industrias Añaños (Grupo Aje). En un principio se dedicaron a la elaboración y distribución de gaseosas en los pueblos y ciudades de los Andes para expandirse, exitosamente, a la ciudad de Lima en 1997, en medio de otra crisis económica. Pocos años después ya construían plantas embotelladoras en diversas partes del mundo. Otro grupo económico exportador que surge del interior del país a finales de los noventa es el de los Perales Huancaruna, que primero se dedicó a la exportación de café (Altomayo) y luego incursionó en la comercialización y producción de espárragos y azúcar.


Como ya es ampliamente conocido, a finales de los noventa surgen en Lima varios grupos empresariales entre los inmigrantes andinos, pero no todos logran dar el paso de pequeña a gran empresa. A diferencia de los grupos mencionados, estos nuevos empresarios surgen de familias de menos recursos y, por lo general, no contaban con educación universitaria. Sin embargo, varios de ellos logran convertir sus pequeños negocios en empresas importantes. Tal es el caso de los hermanos Torvisco provenientes de Apurímac que hicieron de Anypsa una de las fábricas de pinturas más importantes del país. También está el caso de los hermanos Flores que, provenientes de Ayacucho, iniciaron su negocio vendiendo telas en La Parada, para luego construir la corporación Topy Top.


En qué medida estos nuevos grupos empresariales de distintos orígenes raciales, económicos y regionales logren romper la asociación entre blancura y riqueza en el Perú dependerá tanto de su éxito económico como de la manera en que se presenten a sí mismos en la vida pública. En todo caso, lo que hemos querido demostrar muy brevemente es cómo a lo largo de la historia del Perú ha ido cambiando la composición de las elites, sus percepciones acerca de sí mismas, y sus discursos raciales. No se trata de probar que no haya existido discriminación racial, sino de subrayar que no todos los miembros de las elites han sido exclusivamente blancos y que lo procesos sociales del Perú actual no están “fatalmente” determinados por una herencia colonial.


[1] Juan Bustamante fue un militar puneño de origen mestizo que fundó la Sociedad Amiga de los Indios en 1867 con el fin de proteger los derechos civiles de la población nativa.

Martín Monsalve*

* Historiador y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú

0 comentarios

Escriba su comentario *





Normas de uso:

Esta es la opinión de nuestros lectores, no de PERUeconomico.com

No está permitido dejar comentarios contrarios a las leyes peruanas o injuriantes

Su comentario no debe exceder los 1500 caracteres

Temas relacionados: Piénselo otra vez

El 11 de setiembre

Edición de Setiembre 2007

Desmenuzando algunas premisas generalmente aceptadas por la sabiduría convencional acerca del atentado contra las torres gemelas

Leer artículo >

“El gobierno de Fujimori fue liberal”

Edición de Agosto 2007

Las reformas adoptadas a principios de la década pasada han llevado a pensar a muchos que en la década de los noventa el Perú …

Leer artículo >

“El potencial del turismo en el Perú es ilimitado”

Edición de Mayo 2008

Cuestionamientos sobre los mitos y la sabiduría convencional en torno al potencial turístico del Perú

Leer artículo >

"La Iglesia católica está en crisis”

Edición de Febrero 2009

Si la realidad de la Iglesia se pone en cifras, quizás algunos supuestos sobre el presente y futuro del catolicismo puedan leerse de manera …

Leer artículo >

“El 2009 será el año en que…”

Edición de Diciembre 2008

Cuáles de los supuestos más convencionales para el año que comienza podrían no aplicar como tales –o ni siquiera traducirse en la realidad–.

Leer artículo >

"El fútbol peruano fue una potencia en Sudamérica"

Edición de Enero 2009

<!-- @page { margin: 2cm } P { margin-bottom: 0.21cm } --> Cuando los goles dejan de ser amores para convertirse en buenas razones, …

Leer artículo >

El agro peruano

Edición de Abril 2009

El presente de una de las actividades primarias más esenciales de la economía admite no sólo cultivos alternativos, sino también una lectura alternativa en …

Leer artículo >

“La globalización…”

Edición de Mayo 2009

A ojos de sus detractores, es la culpable del actual derrumbe financiero, la creciente desigualdad, el comercio injusto y la inseguridad. Para sus impulsores, …

Leer artículo >

“La selva”

Edición de Junio 2009

¿Cuántos de los mitos que se tejen para explicar la convulsión social en la amazonía son realmente ciertos?

Leer artículo >

El cambio climático

Edición de Julio 2009

Los riesgos se convierten en realidades: el mundo está pensando cómo futuros impactos que ya se dan en tiempo presente

Leer artículo >

Petróleo

Edición de Noviembre 2007

Todo lo que usted cree saber sobre el oro negro podría ser falso; y el futuro del commodity es distinto del que sugiere la …

Leer artículo >

Parece que no aprendemos

Edición de Diciembre 2007

Sobre el mito de que “estamos bajo un régimen de estricta disciplina monetaria”

Leer artículo >

Los mitos de la leche

Edición de Enero 2008

Las presuntas bondades de la leche, de vaca y de fórmula, arraigadas en la mentalidad popular, esconden falacias y riesgos asociados a su consumo. 

Leer artículo >

“No existe identidad nacional en el Perú”

Edición de Febrero 2008

Contra lo que se piensa convencionalmente, la idea de nación sí parece encontrarse asentada en el imaginario nacional, aunque quizá sea una concepción sobrevalorada

Leer artículo >

¿Es bueno el nacionalismo?

Edición de Marzo 2008

Se le culpa de todo, del populismo desbocado y hasta del genocidio. Pero ¿y si el nacionalismo no fuera ese instinto poco evolucionado que …

Leer artículo >

Israel, un estado real

Edición de Abril 2008

Seis décadas después de su fundación, el Estado judío no es tan vulnerable como sostienen los que lo apoyan ni tan calculador y encallecido …

Leer artículo >